Viendo el otro día la televisión me llamó la atención un anuncio. En él un hombre habla por teléfono con su mujer, se supone, mientras que se observa que vive en un constante estado de despreocupación, de fiesta, etc. El protagonista del anuncio dice frases como: “no cariño, no te preocupes, estoy bien”, “te envío dinero y los niños y tu podéis quedaros una semana más”, etc., etc. Al tiempo que dice estas frases se observa que está organizando una fiesta, tirado en una bañera en el jardín, con la casa en desorden total y cosas similares.
Lo primero que piensas al ver un anuncio como este es que parece increíble que se sigan manteniendo los estereotipos y roles de género tradicionales de una manera tan directa. Parece que la época del “Rodríguez” ya está superada, que son muchas las mujeres que trabajan y que eso de irse de vacaciones la mujer y los hijos no es la situación más generalizada.
Al ver el anuncio me preguntaba: por qué las televisiones firman acuerdos, se declaran comprometidas con la igualdad de oportunidades, etc., y luego siguen emitiendo anuncios que de forma clara perpetúan posiciones que muchas y muchos ya estamos tratando de romper para que hombres y mujeres podamos desarrollar nuestra forma de vida sin las cortapisas ni imposiciones que la sociedad nos impuso en el pasado.
Los medios de comunicación pueden hacer una gran labor para lograr la igualdad, para que los roles que la sociedad asigna en función del género vayan desapareciendo. “Una imagen vale más que mil palabras” es una frase que decimos a menudo y que refleja claramente una realidad. Cuidar las imágenes que se emiten es por ello importante para todos aquellos medios de comunicación que quieran comprometerse con la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.