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Archive for the ‘Literatura’ Category

“Los patriarcas se dan el uno al otro la alternativa en el poder porque son iguales, o bien resultan iguales porque se dan la alternativa el uno al otro; no sé decir cuál de ambas cosas es primero,

o si plantearíamos una vez más el problema bizantino del huevo y la gallina”.

Celia Amorós

Antigua Vida Mia. Marcela SerranoEste artículo lo pensé leyendo “Antigua Vida Mía”, de Marcela  Serrano. Esta escritora narra las relaciones entre mujeres, ellas son las protagonistas de la historia de vida que relata, sabemos de los hombres a partir de las relaciones entre ellas. En estos momentos, en los que aún las mujeres no somos sujetos de derecho, cuando el gobierno quiere seguir controlando y tutorizando nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo a través de la contrarreforma de la ley del aborto, en los que las mujeres seguimos siendo personajes secundarios de la historia, alegra leer esta novela que nos hace más cercana la vida de las mujeres, nos aproxima a la realidad que cada día vivimos.

Podría contar la historia de algunas mujeres cercanas que viven situaciones difíciles y que gracias al apoyo que reciben de otras mujeres, van superando y saliendo adelante. Pensando en ellas, en nosotras, me preguntaba qué pasaría si las mujeres pactáramos entre nosotras para ascender en el empleo como hacen los hombres. Me refiero a los “pactos entre pares” de los que habla Celia Amorós.  Son pactos, más o menos explícitos, que les aseguran un puesto o un ascenso y que la sociedad en general ve tan normal que ni siquiera se cuestiona. Son pactos cotidianos que, por estar normalizados, pasan desapercibidos.

Muchas mujeres profesionales se encuentran con decisiones de trabajo que se siguen tomando en los bares o reuniones fuera del lugar de trabajo a las que sólo los hombres son invitados. ¿Qué pasaría si las mujeres actuáramos de esa manera? No hace falta tener mucha imaginación para pensar en las críticas que recibirían quienes actuarán de esa manera y en el rechazo social que provocaría.

Cada día valoro más tener amigas que escuchan y comprenden la desigualdad que todas las mujeres sufrimos, ya sea en nuestra vida personal y familiar, ya sea en lo profesional. ¿Quién no ha visto reflejada su situación en lo que otra mujer cuenta sobre las relaciones en el trabajo? ¿Qué mujer no ha sentido que las vivencias que una amiga le cuenta respecto de las relaciones familiares, o de los problemas profesionales o personales, son similares a los suyos?

Pero lo que planteo es: ¿Solucionaría la desigualdad de género este tipo de actuaciones? Utilicemos la regla de la inversión, que sirve muchas veces para detectar el sexismo, si esto lo hacen los hombres de manera habitual, ¿por qué no pueden hacerlo las mujeres? ? Hablo claramente de poner por delante el género de la persona que tengo al lado a la hora de darle un trabajo, proponerle un negocio, darle información privilegiada para utilizar en su empleo, en fin, hablo de lo que a diario hacen los hombres.

Volviendo a libro que comentaba al principio, vemos como la sororidad es para las protagonistas la alianza que facilita el equilibrio en los momentos más difíciles. La sororidad en ellas se queda en lo personal, lo que propongo aquí es lo que plantea Marcela Lagarde que dice:La sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. Es una experiencia de las mujeres que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y a la alianza existencial y política, cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con otras mujeres, para contribuir con acciones específicas a la eliminación social de todas las formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y al empoderamiento vital de cada mujer”

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Desiguales por leyEl jueves 23 de enero de 2014, a las 17:00 horas, se  presenta en Madrid el libro “Desiguales por Ley:Las políticas públicas contra la igualdad de género” en la librería Blanquerna, calle Alcalá 44. Intervendrán Soledad Gallego Díaz, periodista; Bibiana Medialdea García, profesora de economía aplicada de la UCM y la autora, María Pazos Moran.

El título ya nos hace reflexionar, pues indica lo que confirmaremos al leerlo: la legislación actual permite y facilita la desigualdad entre mujeres y hombres, es decir, discrimina a las mujeres. Está claro que son muchos los avances que se han producido en las últimas década, pero es mucho el camino que queda por hacer y más en estos momentos que los derechos de las mujeres se ven menospreciados y, no sólo no siguen avanzando, sino que se ven menoscabados.

Dice María Pazos: Algo importante ha cambiado en la últimas décadas. las mujeres nos hemos incorporado  masivamente a la educación reglada y al empleo; en la mayoría de los países tenemos ya los mismos derechos civiles que los hombres y podemos llegar a las más altas responsabilidades. Los gobiernos realizan declaraciones a favor de la igualdad; las eventuales metidas de pata  machistas por parte de personas públicas son inmediatamente reprobadas. No podemos añadir que haya “muchas políticas de igualdad”, pero sí las ha habido durante un tiempo. Ha habido institutos de la mujer, unidades de género en las instituciones , cursos… Pero ¿cómo ha cambiado la vida de la mayoría de las mujeres? Y, sobre todo, ¿qué perspectivas tiene de cambiar?

El libro, como señala en el prólogo Soledad Gallego Díaz, “…trata de descubrir dónde están las trampas que, bajo la apariencia de ayuda a las mujeres para contrarrestar esas desigualdades persistentes, lo que están haciendo es perpetuarlas, colaborando a que se enquisten”.

Leer “Desiguales por ley: : Las políticas públicas contra la igualdad de género” supone descubrir las trampas que existen en la legislación y que en vez de posibilitar los avances, en lo que a igualdad entre mujeres y hombres, los entorpecen.

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“Tenemos igualdad legal, ahora hay que lograr la igualdad real“. Es una frase tan común que terminas creyéndola. Leyendo el libro “Desiguales por Ley” de María Pazos Moran, vemos que siguen existiendo desigualdades en la legislación.

Os invito a leer la reflexión que Paco Rozas[1] hace sobre el libro de Pazos.

Desiguales por ley

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Estaba yo tan contento con la “superación” de mis machismos, cuando llega María Pazos con su libro. Es cierto que tanto mi compañera como tantas otras amigas me hablaban de los micromachismos en general y de los míos en particular, pero qué quieren que les diga, después de superar tantas cosas desde que tenía 20 años…., y ahora otros 40 para los micromachismos, en fin no sé si me va a dar tiempo.

Puedo decir que cuando empecé a tener un poco de conciencia social, allá por los 70, que es cuando empecé a estudiar sociología, lo único que entonces preocupaba era si Marx tenía o no razón con sus análisis. Quién se iba a preocupar de si en casa tu madre y tus hermanas estudiaban y hacían la casa. Tú no tenías que preocuparte de nada, lo realmente importante era hacer la revolución y rápidamente, viniese desde el marxismo, del anarquismo o de la contracultura.

Y ahora llega María Pazos y empieza a desgranar todo un cúmulo de conceptos demoledores, y si no vean: nos habla de desigualdad de sexos para que tengamos en cuenta los problemas que tiene un simple empleo femenino (parcial, precario o sumergido), de unos salarios que son más bajos para la mujer, el problema de compatibilizar el trabajo con las tareas del hogar y del cuidado (que siempre les toca a ellas), y para terminar Hacienda, pensemos en la declaración conjunta que puede desincentivar el trabajo femenino. Si todo esto os parece una exageración leer el libro, capitulo a capitulo.

Y uno se pegunta: ¿Cómo darle salida a tanto despropósito? De hecho, ¿hay alguna posibilidad de salir de este agujero negro? Si nos damos cuenta que por encima del Banco de España está el europeo, después el FMI y finalmente el Departamento del Tesoro americano pues nos tenemos que echar a temblar con tanta losa que nos oprime. Pero bueno, un poco de esperanza y ahí está de nuevo Pazos hablándonos de las Políticas Públicas, que si bien es cierto que reflejan y potencia determinados estructuras y valores, los machistas y economicistas, bien podrían modificar el curso de los tiempos en el caso ideal de que un día nos despertáramos y el neoliberalismo hubiera desaparecido. Podríamos empezar a percibir cómo la dominación masculina desaparece de la economía, de las relaciones internacionales, de la educación, de los medios de comunicación, de la moda y hasta del deporte.

No esperéis encontraros un libro simplón y de argumentaciones gratuitas en el que lo que prima son las soflamas, no hay ninguna os lo advierto, pero como lo empecéis puedo aseguraros que no lo vais a soltar hasta el final, es incluso posible que toméis notas.

Gracias María por tu libro.


[1] Paco Rozas es licenciado en Sociología y experto en medios audiovisuales.

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Hace unos días recibí un libro: “El equilibrista”  de Sergio de Miguel Taroncher a quien no conozco personalmente pero con quien he debatido en diferentes foros sobre temas de actualidad. En twitter el debate ha girado en torno a cómo conciliar la vida laboral, personal y familiar y en este blog sobre la equiparación de los permisos de maternidad/paternidad, en fin una vez más se demuestra que las redes sociales nos facilitan conversar con personas que de otra forma sería difícil.

Lo primero que me llamó la atención del El equilibrista era que utilizaba un lenguaje inclusivo, buen comienzo que anima a continuar con la lectura. Otra cuestión es que habla de una mujer directiva, esto promete pensé y seguí leyendo cada vez con más interés un libro que voy a comentar desde el punto de vista de la conciliación pero que puede aplicarse a otros muchos temas.

Me parece especialmente interesante la simbología que Sergio utiliza para ir presentado la realidad con la que muchas personas se enfrenta cada día: como compatibilizar trabajo remunerado y familia sin tener que renunciar tampoco a un espacio para el ocio o para lo personal. A través de un juego simbólico nos hacer ver cómo la rutina diaria nos va imponiendo un ritmo que nos arrastra hasta dejarnos sin tiempo para recapacitar, sin tiempo para nuestra familia y menos aún para el descanso, la reflexión y  el ocio.

Dice Sergio: “El día tiene 1.440 minutos, puedes regalarlos casi todos, pero siempre tienes que guardar algunos para ti y tu gente”. Estos minutos que tiene el día debemos aprender a distribuirlos en las cuestionas que son importantes para nosotras/os, cada persona tiene sus propios intereses y necesidades y además éstos cambian a lo largo de la vida, lo que en un momento tiene mucha importancia y por tanto necesita mucho tiempo, en otra fase de nuestra vida deja de tener prioridad y requiere menos dedicación.

El equilibrista nos enseña que para ir lograr el equilibrio entre los diferentes aspectos de nuestra vida, en este caso la vida laboral, personal y familiar, debemos estar atentas/os a las señales de nuestro cuerpo, de nuestro entorno, debemos aprender a priorizar, a ser conscientes de las decisiones que tomamos para poder valorar si son realmente con las que vamos a lograr los objetivos que nos hemos marcado.

Os recomiendo la lectura de este libro, pues tal vez a través de él encontremos a nuestra/o oftalmóloga/o particular, que nos abra  los ojos a la realidad. Finalizo con otra frase del libro: El equilibrio es así efímero. Debes disfrutarlo al máximo cuando lo encuentres porque volverás a caer en el desequilibrio en cualquier momento.  También  recuerda que hay que aprender de los errores y seguir adelante.

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La violencia contra las mujeres es una lacra social extendida por todas las sociedades, no conoce fronteras, clases sociales, edades, etnias ni culturas. La violencia de género nace de la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, y se ejerce por quienes sean o hayan sido sus cónyuges o estén o hayan estado vinculados a ellas por relaciones afectivas, aún sin convivencia.


Son muchas las mujeres que cada año mueren por agresiones, muchas más las que sufren maltrato físico o psicológico, y además en muchos casos lo sufren en silencio, considerándose culpables, “algo malo habré hecho para que me pegue”. Las mujeres que son maltratadas deben saber que existen soluciones, que ellas no son las únicas y que nunca es culpa suya. Nadie tiene derecho a imponer sus opiniones, modos de ver la vida, de actuar, de pensar, menos aún agredir a otra persona y considerarlo como un derecho por ser hombre: “la mate porque era mía”.

Mi aportación desde aquí es una serie de libros o películas que pueden facilitar la visibilización de la violencia de género y servir de apoyo a aquellas que lo necesiten.

Sugerencias de libros:

  • No te trates con chicos malos”. Interesante guía dirigida a chicas jóvenes.
  • Agresión a la mujer: mitos y realidades. Mi marido me pega lo normal.” Miguel Ángel Lorente Acosta. Barcelona, Ares y Mares. 2001.
  • Mi chico me pega pero yo le quiero. Cómo ayudar a una chica joven que sufre malos tratos de su pareja.” Fernando Gálligo Estévez. Madrid, Píramide, , 2009.
  • Mujeres maltratadas. Mecanismos de la violencia en la pareja”. Marie-France Hirigoyen. Barcelona, Paidós, 2005.

Cine:

Algunas películas reflejan la realidad del maltrato, otras presentan a mujeres que son capaces de decir NO, que se enfrentan al dominio masculino.

  • Te doy mis ojos” de Iciar Bollain.
  • La vida secreta de las palabras” de Isabel Coixet.
  • Las mujeres de verdad tienen curvas” de Patricia Cardoso
  • “Solas” de Benito Zambrano. Campaña Igualdad “Ante el maltratador, tolerancia cero”.
  • En el camino” de Jasmila Zbanic.
  • Vídeos: Campaña Igualdad “Ante el maltratador, tolerancia cero” .

Contra el maltrato llama 016

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Leyendo “La mujer habitada”, de Gioconda Belli, pensaba en la situación de las mujeres jóvenes, mujeres con formación, en muchos casos superior a la de los hombres, muchas con experiencia profesional, pero que ven como su carrera profesional se limita cuando se quedan embarazadas.

La protagonista del libro es el perfecto prototipo de la mujer del siglo XXI, una arquitecta capaz de enfrentarse a su familia para disfrutar de independencia, pero se ve a sí misma como Penélope cuando comienza una relación amorosa, se ve  siendo “el descanso del guerrero”, se reconoce atrapada en la tradición de milenios, la mujer esperando en la cueva el regreso del hombre.

Hay una frase del libro que refleja esta situación: “Sé que no podemos nadar juntos, dice él, vos sos la ribera de mi rio, ¿Si nadáramos juntos, qué orilla nos recibiría?  Él necesita tener alguien que le espere, que le de cobijo y le facilite un lugar de descanso y reposo, pero yo me pregunto, esos hombres  ¿piensan alguna vez en que las mujeres necesitarían lo mismo, que vivir pendiente de la llegada del hombre mientras se ocupan de la casa y la familia deja pronto de ser gratificante? (si lo fue en algún momento).

Son muchas las mujeres que se ven atrapadas en la tradición cuando deciden ser madres. Leemos en un artículo de “El país” sobre las/os jóvenes (pre)parados, “Me siento como mi madre en los años setenta, aunque me haya criado como una mujer independiente“, es la reflexión de una mujer de 35 años, que se ve obligada a quedarse en casa cuidando de su hija. Firmó un despido voluntario “para dejar de soportar el “acoso brutal” que vivía en su empresa desde que dijo que estaba embarazada”.

En el mismo artículo vemos que otras mujeres deciden quedarse en casa cuidando de sus hijas/os. Es evidente que hay mujeres que toman libremente dicha postura, como es el caso de una de las que habla en el reportaje, pero la realidad de la mayoría es diferente, son las circunstancias las que las obligan a abandonar el trabajo remunerado y dejar en suspenso su carrera profesional. Conciliar la vida laboral y familiar sigue siendo una obligación de las mujeres, “en España se considera que la conciliación es una renuncia, y no una garantía de tu vida profesional” dice una de las entrevistadas.

Los roles de género siguen condicionando la vida profesional de las mujeres. El mundo sigue girando en torno al trabajo de los hombres, el trabajo remunerado de las mujeres es aún en muchas familias visto como ayuda, como una fase en la vida de las mujeres, sólo es importante cuando se necesita para pagar la hipoteca, para vivir un poco mejor, pero demasiadas veces no se considera un derecho de las mujeres. “Perder el trabajo implica perder la independencia económica y condiciona el papel de hombre y mujer en una pareja”, dice otra de las entrevistadas.

Para finalizar, vuelvo al libro reseñado y quiero resaltar cómo la relación entre mujeres es lo que posibilita la independencia de la protagonista: su tía le deja en herencia una casa para que pueda emanciparse, la relación con otra mujer es la que le abre nuevos horizontes. Dejemos de ocultar los problemas que tenemos aún las mujeres, encerrándonos en casa esperando a Ulises para que resuelva nuestros problemas. La comunicación entre mujeres es una puerta que debemos dejar abierta siempre.

La red nos facilita hoy la comunicación, os propongo crear una red de mujeres donde podamos intercambiar información y experiencias a través de nuestros blogs.

Os dejo un video que merece la pena: Blogosfera asturiana por la igualdad.

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“ si no se tiene en cuenta el efecto desigual de la crisis

en mujeres y hombres, a la hora de tomar decisiones

para combatirla será imposible que se puedan adoptar

soluciones que sean repadores por igual del daño

sufrido por todos los sujetos sociales[1]”.

Quienes no somos economistas y buscamos explicaciones para entender la crisis económica que estamos sufriendo nos encontramos a menudo con datos contradictorios, si además queremos conocer cómo está afectando esta crisis a mujeres y hombres es aún más problemático.

El libro arriba reseñado analiza el por qué de la crisis, sus orígenes y posibles soluciones, haciendo especial hincapié en las desigualdades de género. Recuerda el riesgo de que los avances que en las últimas décadas se han producido en materia de igualdad de oportunidades retrocedan, como ha ocurrido en otras crisis similares.

La crisis de los años setenta produjo una masiva incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, como consecuencia de la lucha de las mujeres para romper con la subordinación que la sociedad patriarcal les imponía, pero también fue resultado de la necesidad que tenían los hogares de aumentar sus ingresos cuando el desempleo masculino creció. Las mujeres salieron al mercado laboral en condiciones precarias y con salarios bajos. La economía disponía de mano de obra barata.

Esta incorporación de las mujeres al empleo tuvo efectos contradictorios, por un lado les dio una autonomía personal y financiera que antes no tenían, pero a costa de una doble jornada laboral. La división sexual del trabajo, que consideraba que los hombres eran los únicos mantenedores de la familia y las mujeres quienes cuidaban del hogar, se modificó sólo de puertas afuera, la incorporación de las mujeres al mercado laboral no  supuso que los hombres asumieran su parte en el trabajo doméstico.

Esta situación no es muy diferente en la actualidad: los hombres siguen sin corresponsabilizarse de las tareas domésticas al mismo nivel que las mujeres asumen su parte de mantenedoras de la economía familiar.

Un tema que se ha dado en llamar “la crisis de los cuidados” tiene una gran importancia en la actual crisis financiera. Según Sandra Ezquerra “Dicha crisis es el resultado de la entrada generalizada de las mujeres en el mercado laboral, del envejecimiento progresivo de la población y de los efectos privatizadores que décadas de políticas neoliberales han tenido sobre el Estado de bienestar”. La falta de servicios sociales, para hacer frente a las nuevas necesidades que las familias demandan, se ha pretendido resolver con la ayuda familiar, con abuelas/os o bien contratando personas para las tareas domésticas y de cuidado, casi siempre mujeres inmigrantes. “En el marco de una creciente división jerárquica internacional del trabajo y de los derechos, mientras que estas mujeres preparan nuestras cenas, hacen nuestras camas, cuidan a nuestros hijos y acompañan a nuestros ancianos, sus hijas se crían solas durante años, hasta que acaban viniendo a sustituir a sus madres, dejando, ellas también, a sus familias atrás”.

La disminución de ingresos en los hogares implica tener que eliminar las ayudas externas, lo que afecta en gran medida a las mujeres inmigrantes, que ven como disminuyen sus salarios y sus posibilidades de empleo, lo que afecta a las remesas que envían a sus países, por lo que las familias de origen ven disminuidos sus ingresos.

Para salir de la crisis hay que llevar a cabo acciones que no comprometan los avances logrados en el terreno de la igualdad de género, como ha sido el acceso al mercado laboral de las mujeres. No sería bueno que la crisis actual relegara de nuevo a las mujeres al trabajo doméstico, al trabajo precario que conlleva la doble jornada que tanto perjudica a su carrera profesional. Por ello “el trabajo de cuidar” debe compartirse, mujeres y hombres deben corresponsabilizarse de las tareas domésticas.


[1]Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera”. Lina Gálvez Muñoz y Juan Torres López. Ed. Icaria, Barcelona 2010.

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