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Archive for the ‘Condicionantes de género’ Category

La maternidad discrimina. Esta es una afirmación que nadie pone en duda, lo que si cambia y mucho son las medidas que se proponen para erradicar dicha discriminación.

davLa plataforma PPiiNA lleva años reivindicando permisos de paternidad y/o adopción iguales, intransferibles y pagados al 100%, para avanzar en la corresponsabilidad en los cuidados tras el nacimiento. Hace unos años las/os portavoces de dicha plataforma nos veíamos en la necesidad de explicar nuestra propuesta, es decir, las ventajas que conlleva que los padres y las madres se comprometan por igual en el cuidado de sus hijas e hijos al nacer. Esto ya no es necesario, una parte importante de la sociedad ya lo tiene claro y considera la ampliación del permiso de paternidad una necesidad. Que las empresas sigan discriminando a las mujeres no se acepta y hay un gran consenso social a favor de la propuesta de la PPiiNA.

Hoy el problema que se presenta es otro y tiene un gran peligro: considerar los permisos de maternidad y paternidad, no como un derecho individual, sino como un derecho de la pareja. Esto es lo que pretende Ciudadanos con su nueva ley que denomina Ley de Conciliación, Igualdad y Apoyo a las Familias. A falta de conocer los detalles de la ley, de las declaraciones de Rivera ya podemos hacer algunas consideraciones.

Ciudadanos propone una ampliación de los permisos de maternidad y paternidad a 30 semanas. Este es el primer problema, presenta los permisos de maternidad y paternidad como un bloque, como si fueran un derecho de la pareja y no un derecho individual. En la Plataforma PPiiNA venimos denunciando la trampa que supone una medida de este tipo. Bajo la apariencia de que la pareja elija ‘libremente’ quién disfruta de este permiso parental, se esconde una realidad: son las madres las que se cogen los permisos cuando son transferibles, son ellas las que reducen su jornada laboral, con las graves consecuencias que como bien sabemos tiene para ellas en lo que a la promoción, salario, etc., supone.

No podemos olvidar que en nuestra sociedad la división sexual del trabajo sigue siendo una realidad y como consecuencia las mujeres tienen menor salario, brecha salarial de género, menor tasa de actividad y empleo que los hombres y por el contrario sufren mayores tasas de paro. La propuesta de ciudadanos consolida el sistema de cuidados actual y, lo que es peor, lo hace con la apariencia de que supone un avance. Decir que aumenta los permisos a 30 semanas es una trampa. Recordemos: las madres tienen 16 semanas, los padres tienen 4 semanas, lo que debe aumentar, de manera igualitaria, es el permiso de paternidad de manera progresiva hasta llegar a las 16 semanas de las madres, todo lo demás son falacias para que las mujeres sigan cuidando.

Otra cuestión que plantean es ‘premiar la corresponsabilidad’, con un ‘bonus’ que ampliaría dos semanas los permisos. Señor Rivera, para avanzar en corresponsabilidad lo que es imprescindible son permisos de maternidad/paternidad igualitarios. Cuando lleguemos a eso nos plantearemos cómo seguir avanzando. Las mediadas que proponen no son más que artificios para frenar los avances que la sociedad demanda, lo que en realidad buscan es impedir que la sociedad cambie hacia un modelo más igualitario donde las mujeres sean ciudadanas de pleno derecho, sin verse limitadas por los condicionantes de género a los que su formación quiere abocarlas, al considerar los permisos parentales como una derecho de la unidad familiar, no de cada persona.

La propuesta de la PPiiNA, permisos por nacimiento o adopción, para las personas progenitoras, con un diseño igualitario es la que busca un modelo de sociedad diferente en que las niñas y los niños sean cuidados, desde que nacen, por sus dos progenitoras/es. Los roles de género se consolidan cuando son las madres las que cuidan a sus hijas e hijos al nacer, para eliminarlos es imprescindible que los padres se incorporen al cuidado desde el momento del nacimiento y que lo hagan en solitario, no como ‘ayuda’.

No todo son malas noticias, hoy celebramos que el congreso ha admitido a trámite La Proposición de Ley relativa a la reforma del sistema de permisos y prestaciones para el cuidado y atención de menores por parte de sus progenitores/as, en casos de nacimiento, adopción, guarda con fines de adopción o acogimiento, presentada por el grupo parlamentario Unidos Podemos-En comú podem-En marea. Por fin se debatirá en el Pleno del Congreso una Proposición de Ley con el diseño que propone la PPiiNA.

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El Tribunal Constitucional avala que los colegios que segregan por sexo sean subvencionados con dinero público.  El retroceso que esto supone para la educación es incuestionable. En 2012 el Tribunal Supremo rechazó esta medida por considerar que el artículo 84.3 de la Ley Orgánica de Educación (2/2006) “prohíbe expresamente en el régimen de admisión de alumnos la discriminación por razón de sexo”. No obstante, ahora los colegios que eduquen de manera diferencial a niñas y niños podrán recibir subvenciones públicas. ¿Cómo es  posible esta regresión?

hdrReflexionando sobre el tema escribí sobre lo positivo de la sentencia del 2012: No creo que sea necesario decir que considero que separar a niñas y niños en el aula me parezca lo menos adecuado para que unas y otros desarrollen sus capacidades, para que la igualdad de oportunidades que defendemos sea posible. Defiendo que el modelo que más puede lograr esta igualdad es la coeducación”. Señalaba también la importancia de la coeducación como la mejor forma de avanzar en igualdad, me remito a lo que escribí.

Pues bien, seis años después nos encontramos con que el Tribunal Constitucional da vía libre para que las niñas y los niños no compartan aulas, que se les eduque por separado. ¿Qué decir ante el hecho de que se subvencione con dinero público una educación claramente retrograda que contraviene toda lógica? O tal vez no sea así, porque según Marina Subirats: “Educar separadamente solo tiene sentido si se parte de la idea de que cada sexo ha de tener una distinta función social, y, por lo tanto, de que mujeres y hombres no deben gozar de las mismas posibilidades”. ¿Será eso lo que se pretende?

En un momento histórico en el que la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres no se cuestiona (al menos en voz alta), desagregar por sexos supone perpetuar unos valores que muchas y muchos aún recordamos cómo nos fueron inculcados en nuestra infancia.

davSoy de una generación en la que la segregación era la norma. El franquismo promocionaba una educación en la que a las niñas se nos educaban para ser buenas hijas, esposas y madres. De hecho, en el índice de la “Enciclopedia Álvarez” con la que estudiábamos,  vemos un epígrafe dedicado exclusivamente a los niños y otro a las niñas. Podemos leer en el indicado para niños: “Dentro de la familia, la autoridad es ejercida por el padre. Por delegación divina, el padre manda, procurando el bien material y moral de su esposa e hijos” . Parece justificado que se separara a niños y niños en el aula, puesto que lo que se pretendía era la desigualdad, el dominio del hombre sobre la mujer, el modelo de hombre sustentador/esposa dependiente.

Pero, ¿qué se pretende ahora? ¿Tal vez lo mismo?

Estamos viviendo momentos de cambios sociales importantes, uno de ellos es el que promueve el movimiento feminista, que está movilizando a la sociedad contra las agresiones machistas y reclamando un cambio en el modelo de sociedad, hasta el punto de que muchas teóricas hablan de que estamos en una “nueva ola feminista“. Las movilizaciones del #8M han sido históricas y la sentencia de la manada ha indignado tanto a la sociedad, que las calles se convierten casi a diario en un clamor en defensa de los derechos de las mujeres.

Segregar por sexo sólo supone un retroceso inaceptable. Parece que lo que pretenden es que volvamos a lo que los siguientes textos e imágenes señalan.

 

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El 24 de octubre las mujeres de Islandia hicieron huelga para protestar por la brecha salarial de género. Conmemoraban la huelga de 1975 en la que el 90% de las mujeres se tomaron un “día libre”,  se negaron a trabajar, cocinar y a realizar los trabajos de cuidados que se consideran “propios de las mujeres“.  En Reykjavik se concentraron más de 25.000 mujeres para debatir.

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Cuarenta y un años después la desigualdad salarial sigue siendo una realidad en un país que se considera el mejor para ser mujer, un país en el que la desigualdad es la más baja de Europa, según el informe del Foro Económico Mundial: Índice Global de la Brecha de Género”, que señala que si seguimos al ritmo actual, la igualdad entre mujeres y hombres tardará 170 años, es decir, que hasta el 2186 las mujeres seguirán discriminadas por el hecho de ser mujeres. España se sitúa en el puesto 25 del ranking.

Recordemos que se analizan cuatro áreas:

  • La participación y oportunidades en la actividad económica.
  • Los logros educativos.
  • La salud general.
  • El empoderamiento político

Si analizamos el informe: Bajan los salarios, crece la desigualdad: el impacto de las diferencias salariales en los hogares, realizado por Intermón Oxfam, “la crisis económica ha provocado una devaluación generalizada de los sueldos, que han disminuido una media de 6,1% entre 2008 y 2014”. Señala asimismo que “Esta diferencia salarial afecta especialmente a las mujeres trabajadoras, que ganan un 18,8% menos que los hombres. Esto significa que las mujeres trabajan 50 días más que los hombres para conseguir el mismo salario”.

¿Por qué no avanzamos? ¿Por qué las mujeres siguen cobrando menos que los hombres? ¿Por qué la crisis afecta más a las mujeres? Muy simple, porque a los hombres no les interesa, porque son ellos quienes dominan el poder económico y político y, en consecuencia, son ellos los que toman las decisiones que afectan a las mujeres.

Centrándonos en España son muchos aspectos en los que la desigualdad se hace patente. La más dramática es que casi a diario una mujer es asesinada sin que la sociedad se conmocione. Las mujeres siguen infrarepresentadas en el Parlamento y en el Senado. Como vemos en el gráfico, no hay paridad.

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                      Elaboración propia a partir de datos del Congreso y el Senado

Ayer, tres de octubre conocimos, por fin, los nombres de las personas que formarán el nuevo gobierno. Una vez más el gobierno no es paritario.

La igualdad de género no puede esperar 170 años. Para lograrlo no bastan buenas palabras, hay que tomar medidas, como dice el citado informe de Intermón Oxfam, si se quiere eliminar la brecha salarial de género, hay que actuar, penalizando a los centros de trabajo que incumplan el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y a los que establezcan salarios diferentes para categorías laborales idénticas.

Hay que considerar muchas más cuestiones que la brecha salarial, es necesario un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y obligaciones. Una sociedad en la que una mujer no tenga miedo a salir de noche, una sociedad en la que niñas y niños puedan desarrollar todas sus capacidades, sin que los condicionantes de género les influyan. Una sociedad en la que los hombres no consideren que el mercado de trabajo es suyo, que las mujeres son secundarias, que pueden ser utilizadas como moneda de cambio en función de las necesidades del mercado.

Una sociedad, en definitiva, en la que si un hombre declara, como ha hecho el presidente de la CEOE,  Juan Rosell, que “la incorporación de las mujeres al mercado laboral es un problema”, no sólo debe ser cesado de su cargo, sino que la sociedad en su conjunto debe desautorizarle.

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Nunca he entendido que mujeres que se definen como  feministas ataquen los planteamientos de otras mujeres u organizaciones que trabajan para que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos. Históricamente el movimiento feminista ha tenido diferentes maneras de enfrentar los problemas que sufrimos las mujeres, pero siempre queda la esperanza de que vayamos limando asperezas y tendiendo puentes para trabajar juntas en aras de lograr una igualdad de derechos que la sociedad patriarcal nos sigue negando.

 Desde hace años soy activista de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento o Adopción, PPiiNA. Las siglas, que parecen no gustar a Alicia Murillo, para mi tienen un significado importante, lo menos que puedo esperar de una mujer que se define como feminista es que respete el nombre que un grupo de personas hemos decidido adoptar. En cualquier caso lo importante es el objetivo, no el acrónimo.

 Dice Murillo que en los vídeos de PPiiNA se ven mujeres de clase alta que ya no están en edad de quedarse embarazadas y a hombres burgueses diciendo a mujeres fértiles y precarias cómo debemos organizar nuestra maternidad”. Como se da la circunstancia de que aparezco en las fotos y vídeos de difusión que juzga la mencionada persona, me pregunto de dónde ha sacado la información de las personas que en ellas aparecemos. ¿Mujer de clase alta y hombres burgueses? La verdad es que esta crítica más que ofender produce risa.

 Dice también que somos mujeres que no estamos en edad de procrear; mira, en lo que a mí respecta tiene razón, pero a pesar de la edad parece que tengo una mente más abierta que Alicia Murillo y no dejo que ni el género ni la edad me condicionen. Además este argumento lleva a la conclusión de que, por ejemplo, una persona que no sea pensionista no podrá reclamar una pensión justa, o quién no tenga una persona dependiente a su cargo no pueda exigir atención adecuada para las personas dependientes. El reduccionismo que implica este planteamiento es tan insostenible que cualquiera que se pare a pensar en ello verá la falta de fundamento que tiene.

Me ha dolido que critique a Amelia Valcárcel, una mujer que es un referente para muchas mujeres y que tiene una reconocida trayectoria dentro del feminismo. Esta manera de cuestionar su planteamiento, ¿es porque apoya a la PPiiNA o hay algo más sutil que está encubierto? Son muchas las mujeres y organizaciones feministas que apoyan nuestra reivindicación, ¿es eso lo que molesta a Alicia Murillo?

No es de recibo una crítica tan fuera de contexto y tan injustificada a la labor de un grupo de personas que trabajan, sin ningún tipo de remuneración, por un permiso de paternidad que sea igual al de maternidad. Es una reivindicación que no espera solucionar todos los problemas que las mujeres tenemos, pero sí estoy convencida de que si logramos que los hombres, los padres, se implique en el cuidado de sus hijas e hijos en el momento del nacimiento, será un paso muy importante para limitar los roles de género que asignan a las mujeres el cuidado de sus criaturas y como consecuencia son discriminadas, no sólo en el mercado laboral, sino en todas las facetas de su vida.

Por si no lo sabe Alicia Murillo en la PPiiNA, cada vez me gusta más nombrarla, trabajamos mujeres que vivimos en parejas heterosexuales, mujeres y hombres homosexuales, mujeres que cuidan solas a sus hijas o hijos, mujeres jóvenes que han tomado la decisión de no ser madres, mujeres que no estamos en edad de procrear pero que queremos una sociedad más justa y equitativa para todas las personas, que queremos que nuestras hijas tenga el derecho de decidir sobre su vida, sobre su cuerpo, pero que también trabajamos para que nuestros hijos  olviden el machismo que sigue imperando en nuestra sociedad y se comprometan en el cuidado de sus hijas e hijos, si deciden ser padres. De verdad que en la PPiiNA no pretendernos imponerles ser padres.

Una mujer puede decidir contar al mundo cómo educar a su hija/o, decidir si da el pecho 6-12 meses o si decide no dárselo, la decisión de cada mujer es una cuestión personal, pero lo que sí podemos y debemos analizar, son las implicaciones que el ser mujer tiene en la sociedad actual. Las trampas que la sociedad machista, en la que vivimos, tiene para las mujeres están amparadas por la legislación que dicho sistema social impone. Es una realidad que las mujeres sufren discriminación por el hecho de ser madres, o por el simple hecho de que podamos serlo.

No voy a entrar a rebatir los planteamientos teóricos que haces, supuestamente contrarrestando los de la PPiiNA, porque no tiene nada que ver lo que argumentas con lo que planteamos,  tergiversas las ideas y haces un refrito para criticar sin ningún fundamento. Lo que sí te pido es que tengas respeto a la PPiiNA y a las personas que la componen. Como mujer, como feminista, como ppiinera, trabajo por conseguir una sociedad donde la igualdad de derechos sea real, quiero la mitad de todo, como dice Amelia Valcárcel. Exigir derechos para las mujeres no implica negar los que deban los hombres, una vez más pregunto a Alicia Murillo, ¿no quiere que sus hijos tengan derecho a decidir cómo educar a sus hijas/os, si deciden ser padres?

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Brecha salarial géneroEn estos días se publican estadísticas, informes, etc., para ver si la Brecha Salarial de Género ha disminuido. Podemos citar cualquiera de ellas pues todas llegan a la misma conclusión: la brecha de género no sólo no baja, sino que cada día la desigualdad se acentúa.

Los datos que se barajan sitúan la desigualdad salarial en España en torno al 24% si la referencia es la Encuesta Anual de Estructura Salarial, o en el 19% si tomamos como referencia Eurostat. En este caso lo que se analiza es el salario/hora; pero en España se toma como referencia el salario bruto anual, por eso la diferencia salarial es más alta, pues a la diferencia salario/hora hay que sumar otros factores que producen discriminación, como son el tipo de empleo al que tienen acceso las mujeres o el trabajo a tiempo parcial, que como bien sabemos, son las mujeres las que en mayor medida se ven obligadas a desempeñar. Sea como sea, lo preocupante es que las mujeres cobran menos que los hombres y eso supone que en el futuro su nivel de viva será también peor.

Si a estos datos añadimos que la tasa de paro de las mujeres es superior a la de los hombres, 22,52% y 19,49%, respectivamente; que la tasa de actividad es también menor en las mujeres, 53,79%, frente al 65,37% de los hombres, tenemos un panorama nada halagüeño y que tiene alarmantes consecuencias, no sólo para las mujeres sino para sus criaturas. Debemos recordar que son muchas las mujeres que forman hogares monomarentales y según el informe de Save the Children: La tasa de pobreza en los niños que viven en hogares formados por madres solas es de un 54%, 12,5 puntos más que el conjunto de la población infantil y el doble que el total de la población“.

Por qué no avanzamos

Es decepcionante escribir cada año en esta fecha y constatar que la desigualdad de género continúa, que las mujeres se ven abocadas a aceptar empleos de peor calidad, a reducir su jornada laboral o bien a apartarse temporalmente del mercado laboral para cuidar de su familia. La maternidad, tan ensalzada socialmente, las penaliza y las deja en situación de indefensión.

La sociedad patriarcal instituyó la división sexual del trabajo, confinando a las mujeres al espacio privado (léase doméstico) y dejando el espacio público para los hombres. Es mucho lo que se ha avanzado, pero la dicotomía público/privado sigue persistiendo en algunos aspectos, como es el de cuidar“.

Cuando estos días leemos la prensa, parecería que la sociedad está concienciada, que todas y todos estamos de acuerdo en que la igualdad salarial no está justificada, pero si esto está tan claro, ¿por qué se permite que las empresas no valoren el talento femenino? ¿Por qué las mujeres tienen que seguir demostrando su valía en mayor medida que los hombres para acceder a puestos de responsabilidad? ¿Por qué las mujeres están siempre en segunda fila en los partidos políticos?

Actualmente vemos cómo los líderes de los principales partidos (que siempre son hombres) se reúnen para formar gobierno, ¿dónde están las mujeres de esos partidos? ¿No hay ninguna con capacidad para estar en los primeros puestos y ser parte activa en la toma de decisiones que va a afectar a mujeres y a hombres?

Son muchas las facetas de la vida social y política que tienen que cambiar para que la igualdad salarial se logre. No vale hacer declaraciones de principios y pronunciarse a favor de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, hay que demostrarlo en el día a día, en las actuaciones cotidianas. Sólo cuando esto sea así la igualdad salarial dejara de ser una utopía.

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conciliar vida laboral y familiarSomos muchas las personas y organizaciones que estamos demandando desde hace tiempo medidas concretas para eliminar las múltiples discriminaciones que sufre las mujeres, en especial cuando son madres. En este comienzo de año, la conciliación está siendo tema de debate de manera masiva, tanto en la prensa como en las redes sociales. De pronto, parece que es un tema nuevo, que hay que posicionarse sobre determinadas actuaciones como si fuera una cuestión sobre la que no se ha hablado, como si no hubiéramos manifestado muchas veces nuestra postura al respecto.

La masiva incorporación de las mujeres al empleo, que se produjo en las últimas décadas del siglo XX, agravó una realidad que muchas familias, mejor dicho, muchas mujeres vivían: la necesidad de compatibilizar la vida laboral y personal, por ello muchas personas y organizaciones llevamos mucho tiempo reivindicando medidas para lograrlo. La idea de que son necesarias medidas de conciliación es general, pero no existe acuerdo en qué tipo de medidas hay que poner en marcha para conseguir dichos fines y los objetivos que se pretenden conseguir.

Los cambios que se han producido en las últimas décadas son tan importantes en lo relativo al empleo de las mujeres que, indudablemente, nadie considera ya que puedan volver a su papel tradicional de ser casi en exclusiva madres, esposas o hijas. No obstante, para algunos colectivos es importante que las mujeres tengan una carrera profesional, pero sin desprenderse totalmente del papel que la sociedad patriarcal les ha impuesto tradicionalmente. Piensan que las mujeres están más preparadas para cuidar, en especial de hijas e hijos, y por tanto consideran natural que sean ellas quienes se ocupen de su cuidado los primeros años, aunque para ello tengan que dejar un tiempo el trabajo remunerado, ya sea reduciendo la jornada o dejando temporalmente el empleo.

Otras personas y grupos buscamos, por el contrario, cambios que de una vez por todas eliminen los mandatos de género que tanto condicionan la vida de las personas, en especial de las mujeres. Quienes pensamos que la biología no es determinante para cuidar de hijas, hijos y personas dependientes, que los condicionantes de género son construcciones sociales que el patriarcado ha impuesto a las mujeres para someterlas y limitarlas, consideramos que mujeres y hombres deben corresponsabilizarse de los trabajos de cuidado y tener las mismas oportunidades en lo que al trabajo remunerado se refiere. La corresponsabilidad en los cuidados es el mejor camino para lograrlo.

El trabajo remunerado está organizado de tal manera que resulta complicado, a veces imposible, desarrollar una carrera profesional y atender de forma adecuada a la familia. Los largos horarios, las jornadas partidas, etc., complican esta terea. Pero, ¿por qué este problema lo tienen sólo las mujeres? ¿Por qué los hombres siguen sin “enterarse” de esta realidad? La respuesta a estas preguntas es diferente en función de la idea que se tenga de la maternidad/paternidad y del rol social de las personas en función de su género.

Las personas que, como hemos señalado, piensan que la biología es determinante, abogan por unas medidas de conciliación que facilite a las mujeres compatibilizar la maternidad con el empleo, por lo que exigen, entre otras medidas, permisos de maternidad más largos. Quienes consideramos que hay que eliminar los condicionantes de género, vemos urgente que los permisos de paternidad sean iguales a los de maternidad, para así eliminar los roles que tanto condicionan y avanzar hacia una sociedad justa y más igualitaria. Son dos planteamientos diferentes pero no por ello debemos dejar de buscar puntos de acuerdo y trabajar reforzando los puntos que seguro nos unen: que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades y que las mujeres no sean discriminas al ser madres.

Hablar de conciliación es necesario pero no es suficiente, porque es imprescindible y urgente que los hombres se corresponsabilicen de los cuidados, ya que conciliar ha sido y sigue siendo “cosa de mujeres”. Mientras esto no suceda las mujeres serán vistas como “menos disponibles” para el empleo. Hemos argumentado en muchas ocasiones que la maternidad es un hándicap para la carrera profesional de las mujeres, que la maternidad discrimina y que nada mejor que aumentar los permisos de paternidad para que los padres, desde que nace una criatura, se comprometan en las tareas de cuidado.

Comenzamos una nueva legislatura, durante la campaña electoral se han hecho muchas promesas en los temas que aquí planteamos, ahora debemos exigir que se cumpla lo que se ha prometido.

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La actriz Inma Cuesta ha denunciado la manipulación de su imagen con Photoshop. Para demostrar los cambios que se han realizado ha publicado la fotografía original junto con la que se publicó en El Dominical de El Periódico.  

Inma Cuesta

Como podemos ver en la imagen de la izquierda, se ha modificado el color, la actriz parece no tener caderas, el cuello más fino y sin arrugas, brazos más delgados…en fin, una imagen muy diferente a la real. Dice la actriz: Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal, me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos”.

La valentía de Inma Cuesta ha servido para poner de manifiesto la tiranía de los cánones de belleza que sufren las mujeres. Su compañero de reparto en la película que promocionan, Eduardo Noriega, así lo señala: “Secundo 100% las palabras de mi compañera. Qué triste comprobar que sigue siendo casi exclusivamente la mujer la que está expuesta al cruel escrutinio estético de los demás.”

¿Por qué se exige a las mujeres que sean perfectas, que su imagen sea siempre impecable? ¿Por qué un hombre puede exhibir una imagen desaliña, ser como es y una mujer no? La respuesta es que los estereotipos de género están presentes en la sociedad y exigen más a las mujeres.

Este caso no es el primero, en otras muchas ocasiones mujeres famosas han visto cómo su imagen era retocada, presentándolas muy diferentes de cómo son en realidad.

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Abajo, la auténtica figura de la modelo australiana Filippa Hamilton. Arriba, su fotografía modificada para la marca de trajes de baño.

No sólo las actrices sufren las exigencias de la imagen, a las dirigentes políticas también se les juzga sobre su forma de vestir, de peinarse, etc., algo que raramente sucede con los dirigentes políticos. Recientemente un periódico dedicó dos páginas a comentar el vestuario de las mujeres durante el desfile del 12-O y la posterior recepción en el Palacio Real. Otro periódico dedica un artículo a analizar cómo ha ido vestida la reina Letizia.

¿Tan importante es cómo va vestida la reina, las presidentas de las comunidades autónomas o la alcaldesa de un ayuntamiento? ¿Qué pensaríamos si la prensa se dedicara a analizar cómo van vestidos el rey, el presidente del gobierno, etc.?

Las nuevas tecnologías son cada día más sofisticadas y pueden ser una buena herramienta para detectar las desigualdades de género que imperan en la sociedad. Un buen ejemplo es el siguiente vídeo:

Esto ocurre cuando el Photoshop borra a los hombres del poder

Aquí se utiliza Photoshop, es decir, la misma técnica que la utilizada para manipular la imagen de la actriz,  para demostrar de forma gráfica la ausencia de mujeres de los círculos de poder y decisión.

Cuando se está demandando más presencia de mujeres en los medios de comunicación y que se visibilice su papel en facetas profesionales, representar a las mujeres bajo una imagen que no se ajusta a la realidad lo único que hace es perjudicar el trabajo profesional que realizan.

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