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Archive for the ‘Condicionantes de género’ Category

En este vídeo explico los temas que analizo en mi libro: Caminando hacia la igualdad. Un proceso profesional, personal y político, que se publicará en unos días.

El libro debe mucho a quienes durante estos diez años habéis visitado el blog. Ver que cada día más personas leían lo que publicaba, me animó a seleccionar algunos de los temas que he ido analizando para evaluar los avances que se han producido.

Analizar las políticas de igualdad ha sido una constante a lo largo de estos años, porque no lo olvidemos, sin cambios estructurales las desigualdades se perpetúan.

Desde aquí os iré informando, fecha de presentación, dónde podéis adquirirlo y cualquier novedad que surja. Gracias a quienes me habéis acompañado a lo largo de estos años.

 

 

 

 

 

 

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descargaLa salida de la crisis es una realidad sólo para un número limitado de personas, para una parte importante de la población no es más que un slogan y en el caso de las mujeres la situación es alarmante. Participé hace unos días en una jornada organizada por  la Red Navarra Contra la Pobreza y la Exclusión Social que llevaba por título Ser mujer, ¿billete a la pobreza?. Mujeres sin vivienda y hogar, monomarentalidad, patología dual y salud e inmigración, son realidades que tendemos a olvidar y que resultan escalofriantes cuando las relatan quienes trabajan en esos entornos. Mi intervención comenzó con una pregunta, ¿hemos salido de la crisis?  Los datos que estos días estamos conociendo nos dan la respuesta y es demoledora.

  • La desigualdad económica crece: Tan sólo 8 hombres poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad.
  • Los ingresos del 10% más pobre de la población mundial han aumentado menos de 3 dólares al año entre 1988 y 2011, mientras que los del 1% más rico se han incrementado 182 veces más.
  • Estimaciones de la OIT: sólo el 29% de la población a nivel mundial tiene un sistema de protección social integral, es decir, que el 71% tiene una cobertura parcial o está sin protección.
  • En España 4 millones de personas viven en condiciones de exclusión severa. En 2017 estaban en esta situación 1.2 millones menos. FOESA
  • ¿Podemos decir que ha finalizado la crisis?

En Mujer y pobreza (I), analizaba diferentes informes que se han publicado en estos días y lo que queda claro es que la recuperación económica no ha llegado a las mujeres, por el contrario, las desigualdades han aumentado y quedan resaltadas en algunos de los indicadores que se analizan.

  • Al comienzo de la crisis la desigualdad de género se redujo, pero al comenzar la recuperación las condiciones de trabajo de los hombres mejoraron, las de las mujeres se mantuvieron, incluso empeoraron.
  • Desigualdad estructural como consecuencia de los roles de género que llevan a la segregación ocupacional: horizontal y vertical. Sectores feminizados y poco valorados, social y económicamente. El trabajo de cuidados recae en las mujeres en un 87,9%.
  • Desde 2014 aumenta el número de contratos de duración definida y el encadenamiento de contratos. Afecta más a las mujeres.
  • En España tres de cada cuatro personas con trabajo a tiempo parcial involuntario son mujeres. Trabajadoras del hogar y cuidados.
  • Ser mujer joven, con discapacidad o pertenecer a una minoría étnica son factores que influyen en la posibilidad de tener menor salario. Intermón Oxfam.
  • Las familias monoparentales tienen más riesgo de pobreza en Europa. En España el 83% se dichas familias están encabezadas por mujeres. 1.529.900. Hablaremos, pues, de familias monomarentales. Más de la mitad se encuentran en riesgo de pobreza
  • Según un informe de ADECCO, el 59% de las mujeres al frente de una familia monomarental están desempleadas o trabajan en economía sumergida.

Vistos estos datos no parece que podamos hablar de ‘recuperación económica’, salvo que pensemos que no importa que una parte importante de la población carezca de recursos básicos para su supervivencia. Según el Informe FOESA tener empleo no garantiza salir de la vulnerabilidad, debido a la precariedad, los bajos salarios y la temporalidad. En El Estado de la Pobreza. España 2018 VIII Informe anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión,  leemos: en España, 12,3 millones de personas (26,6% de la población) se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social.

Canarias-suspende-aplicacion-Ley-Dependencia_EDIIMA20140131_0506_15Dice la OIT: Las políticas de cuidado sensibles a las cuestiones de género y basadas en los derechos humanos también pueden contribuir a transformar la división por sexo del trabajo en los hogares, y cambiar así las actitudes de las personas hacia el trabajo de cuidados. Es importante esta cita porque nos sitúa en el contexto de las cuestiones que se deben abordar si queremos trabajar por un cambio social que nos incluya a todas y a todos, los cuidados deben ser puestos como prioritarios en la agenda política ya que son determinantes en la vida de las mujeres y acarrean todo tipo de desigualdad. No se puede avanzar mientras una sola mujer sufra discriminación por el hecho de serlo, por ser migrante, por tener algún tipo de discapacidad, por su orientación sexual, por su tipo de familia o por cualquier otra circunstancia.

Siguiendo con el informe de la OIT: Las políticas de cuidado son políticas públicas que asignan recursos para reconocer, reducir y redistribuir la prestación de cuidados no remunerada en forma de dinero, servicios y tiempo. Señala también que: las políticas de cuidado transformadoras pueden dar resultados positivos en términos económicos… Estos beneficios son posibles si una parte de la prestación de cuidados asumida por las mujeres y la familia se reorienta al Estado.

La pobreza infantil, la violencia machista, en las que hay que incluir la comercialización del cuerpo de las mujeres, es decir, prostitución y trata, vientres de alquiler, abuso sexual, el trabajo en condiciones de precariedad de las trabajadoras domesticas, la desigualdad salarial, son cuestiones directamente relacionadas y requieren medidas inmediatas. Hacer hincapié en eliminar las discriminaciones que sufren las mujeres desde un planteamiento feminista, desde un planteamiento igualitario, implica trabajar por un modelo de sociedad en el que se incluya a toda la población. Es imprescindible poner a las mujeres en el centro de las políticas.

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El trabajo de cuidados no remunerado es un factor clave

 para determinar si las mujeres acceden al empleo y permanecen en él,

 así como la calidad de los trabajos que desempeñan.

OIT

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Se han publicado en los últimos días varios informes sobre vulnerabilidad y pobreza que llaman a la reflexión. VOCES CONTRA LA PRECARIEDAD:MUJERES Y POBREZA LABORAL EN EUROPA de Intermón Oxfam, presenta una realidad poco halagüeña, en especial para las mujeres. Señala: En la Europa de los 28 (UE-28), al igual que en España, las mujeres tienen el doble de probabilidades de tener un trabajo con baja remuneración que los hombres, es decir,  la recuperación de la crisis económica está aumentando las desigualdades de género.

El VI Informe FOESSA Exclusión Estructural e Integración Social, al analizar la salida de la crisis apunta a una recuperación, pero sólo para determinados sectores de población, para las personas con riesgo de vulnerabilidad y pobreza los avances, cuando los hay, son limitados. El porcentaje de hogares con todos sus activos en paro han disminuido considerablemente, pero esto no ha supuesto que la vulnerabilidad de los hogares disminuya. La población en situación de exclusión ha pasado del 16,4% en 2007 al 18,4 actual, 4 millones de personas viven en condiciones de exclusión severa, 1.2 millones más que en 2013. Una situación a destacar: tener empleo no garantiza salir de la vulnerabilidad, debido a la precariedad, los bajos salarios y la temporalidad. El informe que estamos analizando no contempla datos desagrados por sexo, lo que es incomprensible. Al analizar la exclusión en base a los hogares se enmascara la realidad de las mujeres.

Por su parte el estudio: EL ESTADO DE LA POBREZA, seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España, investiga los cambios registrados en el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social mediante el estudio de la evolución del indicador AROPE y de sus componentes, entre los años 2009 y 2015. En la llamada Estrategia EU2020, se pretende reducir el número de personas que viven en situaciones de pobreza y exclusión social. Para España el objetivo se situaba en reducir el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en 1,4 millones antes del año 2020. Pero la realidad es muy diferente, transcurrida ya la mitad del período previsto para la consecución de los objetivos europeos, puede afirmarse que en España no sólo no se ha avanzado en la reducción de la pobreza y la exclusión social, sino que ésta ha aumentado enormemente. En 2013 se produjo un ligero avance, pero a partir de 2014 empeora la situación.

El trabajo de cuidados no remunerado es un factor clave para determinar si las mujeres acceden al empleo y permanecen en él, así como la calidad de los trabajos que desempeñan, según el informe: EL TRABAJO DE CUIDADOS Y LOS TRABAJADORES DEL CUIDADO PARA UN FUTURO CON TRABAJO DECENTE. Añade que: el grueso del trabajo de cuidados en todo el mundo es realizado por cuidadoras y cuidadores no remunerados, en su mayoría mujeres y niñas pertenecientes a grupos socialmente desfavorecidos.

En el mundo, el trabajo doméstico no remunerado e invisibilizado de las mujeres asciende a 10 billones de dólares al año, el 13% del PIB mundial, Intermón Oxfam.

Los roles de género siguen siendo determinantes para las mujeres que ven mermadas sus posibilidades de empleo, se ven abocadas a trabajar a tiempo parcial y en trabajos precarios. Las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de estar en un trabajo parcial no deseado en España… y  casi 3 de cada 4 personas con un trabajo parcial involuntario son mujeres, FOESA.

A menos que estas necesidades de cuidado adicionales sean abordadas por políticas de cuidado adecuadas, esta demanda adicional de trabajo de cuidados remunerado –si continúa sin satisfacerse– probablemente siga limitando la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, imponiendo una carga adicional a las mujeres y acentuando más aún la desigualdad, OIT.

pobreza-infantil-familias-monoparentales-save-the-childrenSegún Save the Children: El riesgo de pobreza o exclusión social infantil afecta a más de uno de cada tres menores de edad en España (35,8%) y no ha dejado de crecer desde el 2007, superando las tasas de la población general. Continúa diciendo que esta situación afecta al 53,3% de los hogares monoparentales. El 83% de estas familias está encabezada por una mujer, por lo que debemos hablar de familias monomarentales y en este caso la pobreza infantil aumenta, incluso cuando la madre tenga empleo. Una vez más constatamos que es imprescindible abordar esta situación con un enfoque de género que permita una mejor identificación de los factores de exclusión. 

Estas citas nos ponen en un escenario preocupante, un elevado número de personas viven en nuestro país en situación de precariedad y las mujeres son las más perjudicadas. He analizado reiteradamente las implicaciones que tiene para las mujeres ser las principales responsables de lo que se ha dado en llamar el trabajo de cuidar. En ¿Por qué cuidan las mujeres?, desmonto la idea de que las mujeres lleven impreso en su ADN el instinto de cuidar: Hay quienes consideran ‘natural’ que cuiden las mujeres, piensan que ellas están más preparadas biológicamente, que es su función hacerlo, pero se olvidan que mujeres y hombres no nacen con unas capacidades diferentes, que es la construcción social del género la que determina las tareas que unas y otros deben realizar en cada momento de su vida.

Todas las personas en situación de dependencia merecen un trato digno, vivan en una residencia pública o privada, en un centro de día o en su domicilio. Por su vulnerabilidad merecen respeto y dignidad. Queda mucho por hacer, dice Eva Nasarre en su cuenta de twitter.  No puedo estar más de acuerdo, incido en que las políticas públicas tienen que tener en cuenta las desigualdades de género, eliminar dichas desigualdades, no potenciarlas.

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La maternidad discrimina. Esta es una afirmación que nadie pone en duda, lo que si cambia y mucho son las medidas que se proponen para erradicar dicha discriminación.

davLa plataforma PPiiNA lleva años reivindicando permisos de paternidad y/o adopción iguales, intransferibles y pagados al 100%, para avanzar en la corresponsabilidad en los cuidados tras el nacimiento. Hace unos años las/os portavoces de dicha plataforma nos veíamos en la necesidad de explicar nuestra propuesta, es decir, las ventajas que conlleva que los padres y las madres se comprometan por igual en el cuidado de sus hijas e hijos al nacer. Esto ya no es necesario, una parte importante de la sociedad ya lo tiene claro y considera la ampliación del permiso de paternidad una necesidad. Que las empresas sigan discriminando a las mujeres no se acepta y hay un gran consenso social a favor de la propuesta de la PPiiNA.

Hoy el problema que se presenta es otro y tiene un gran peligro: considerar los permisos de maternidad y paternidad, no como un derecho individual, sino como un derecho de la pareja. Esto es lo que pretende Ciudadanos con su nueva ley que denomina Ley de Conciliación, Igualdad y Apoyo a las Familias. A falta de conocer los detalles de la ley, de las declaraciones de Rivera ya podemos hacer algunas consideraciones.

Ciudadanos propone una ampliación de los permisos de maternidad y paternidad a 30 semanas. Este es el primer problema, presenta los permisos de maternidad y paternidad como un bloque, como si fueran un derecho de la pareja y no un derecho individual. En la Plataforma PPiiNA venimos denunciando la trampa que supone una medida de este tipo. Bajo la apariencia de que la pareja elija ‘libremente’ quién disfruta de este permiso parental, se esconde una realidad: son las madres las que se cogen los permisos cuando son transferibles, son ellas las que reducen su jornada laboral, con las graves consecuencias que como bien sabemos tiene para ellas en lo que a la promoción, salario, etc., supone.

No podemos olvidar que en nuestra sociedad la división sexual del trabajo sigue siendo una realidad y como consecuencia las mujeres tienen menor salario, brecha salarial de género, menor tasa de actividad y empleo que los hombres y por el contrario sufren mayores tasas de paro. La propuesta de ciudadanos consolida el sistema de cuidados actual y, lo que es peor, lo hace con la apariencia de que supone un avance. Decir que aumenta los permisos a 30 semanas es una trampa. Recordemos: las madres tienen 16 semanas, los padres tienen 4 semanas, lo que debe aumentar, de manera igualitaria, es el permiso de paternidad de manera progresiva hasta llegar a las 16 semanas de las madres, todo lo demás son falacias para que las mujeres sigan cuidando.

Otra cuestión que plantean es ‘premiar la corresponsabilidad’, con un ‘bonus’ que ampliaría dos semanas los permisos. Señor Rivera, para avanzar en corresponsabilidad lo que es imprescindible son permisos de maternidad/paternidad igualitarios. Cuando lleguemos a eso nos plantearemos cómo seguir avanzando. Las mediadas que proponen no son más que artificios para frenar los avances que la sociedad demanda, lo que en realidad buscan es impedir que la sociedad cambie hacia un modelo más igualitario donde las mujeres sean ciudadanas de pleno derecho, sin verse limitadas por los condicionantes de género a los que su formación quiere abocarlas, al considerar los permisos parentales como una derecho de la unidad familiar, no de cada persona.

La propuesta de la PPiiNA, permisos por nacimiento o adopción, para las personas progenitoras, con un diseño igualitario es la que busca un modelo de sociedad diferente en que las niñas y los niños sean cuidados, desde que nacen, por sus dos progenitoras/es. Los roles de género se consolidan cuando son las madres las que cuidan a sus hijas e hijos al nacer, para eliminarlos es imprescindible que los padres se incorporen al cuidado desde el momento del nacimiento y que lo hagan en solitario, no como ‘ayuda’.

No todo son malas noticias, hoy celebramos que el congreso ha admitido a trámite La Proposición de Ley relativa a la reforma del sistema de permisos y prestaciones para el cuidado y atención de menores por parte de sus progenitores/as, en casos de nacimiento, adopción, guarda con fines de adopción o acogimiento, presentada por el grupo parlamentario Unidos Podemos-En comú podem-En marea. Por fin se debatirá en el Pleno del Congreso una Proposición de Ley con el diseño que propone la PPiiNA.

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El Tribunal Constitucional avala que los colegios que segregan por sexo sean subvencionados con dinero público.  El retroceso que esto supone para la educación es incuestionable. En 2012 el Tribunal Supremo rechazó esta medida por considerar que el artículo 84.3 de la Ley Orgánica de Educación (2/2006) “prohíbe expresamente en el régimen de admisión de alumnos la discriminación por razón de sexo”. No obstante, ahora los colegios que eduquen de manera diferencial a niñas y niños podrán recibir subvenciones públicas. ¿Cómo es  posible esta regresión?

hdrReflexionando sobre el tema escribí sobre lo positivo de la sentencia del 2012: No creo que sea necesario decir que considero que separar a niñas y niños en el aula me parezca lo menos adecuado para que unas y otros desarrollen sus capacidades, para que la igualdad de oportunidades que defendemos sea posible. Defiendo que el modelo que más puede lograr esta igualdad es la coeducación”. Señalaba también la importancia de la coeducación como la mejor forma de avanzar en igualdad, me remito a lo que escribí.

Pues bien, seis años después nos encontramos con que el Tribunal Constitucional da vía libre para que las niñas y los niños no compartan aulas, que se les eduque por separado. ¿Qué decir ante el hecho de que se subvencione con dinero público una educación claramente retrograda que contraviene toda lógica? O tal vez no sea así, porque según Marina Subirats: “Educar separadamente solo tiene sentido si se parte de la idea de que cada sexo ha de tener una distinta función social, y, por lo tanto, de que mujeres y hombres no deben gozar de las mismas posibilidades”. ¿Será eso lo que se pretende?

En un momento histórico en el que la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres no se cuestiona (al menos en voz alta), desagregar por sexos supone perpetuar unos valores que muchas y muchos aún recordamos cómo nos fueron inculcados en nuestra infancia.

davSoy de una generación en la que la segregación era la norma. El franquismo promocionaba una educación en la que a las niñas se nos educaban para ser buenas hijas, esposas y madres. De hecho, en el índice de la “Enciclopedia Álvarez” con la que estudiábamos,  vemos un epígrafe dedicado exclusivamente a los niños y otro a las niñas. Podemos leer en el indicado para niños: “Dentro de la familia, la autoridad es ejercida por el padre. Por delegación divina, el padre manda, procurando el bien material y moral de su esposa e hijos” . Parece justificado que se separara a niños y niños en el aula, puesto que lo que se pretendía era la desigualdad, el dominio del hombre sobre la mujer, el modelo de hombre sustentador/esposa dependiente.

Pero, ¿qué se pretende ahora? ¿Tal vez lo mismo?

Estamos viviendo momentos de cambios sociales importantes, uno de ellos es el que promueve el movimiento feminista, que está movilizando a la sociedad contra las agresiones machistas y reclamando un cambio en el modelo de sociedad, hasta el punto de que muchas teóricas hablan de que estamos en una “nueva ola feminista“. Las movilizaciones del #8M han sido históricas y la sentencia de la manada ha indignado tanto a la sociedad, que las calles se convierten casi a diario en un clamor en defensa de los derechos de las mujeres.

Segregar por sexo sólo supone un retroceso inaceptable. Parece que lo que pretenden es que volvamos a lo que los siguientes textos e imágenes señalan.

 

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El 24 de octubre las mujeres de Islandia hicieron huelga para protestar por la brecha salarial de género. Conmemoraban la huelga de 1975 en la que el 90% de las mujeres se tomaron un “día libre”,  se negaron a trabajar, cocinar y a realizar los trabajos de cuidados que se consideran “propios de las mujeres“.  En Reykjavik se concentraron más de 25.000 mujeres para debatir.

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Cuarenta y un años después la desigualdad salarial sigue siendo una realidad en un país que se considera el mejor para ser mujer, un país en el que la desigualdad es la más baja de Europa, según el informe del Foro Económico Mundial: Índice Global de la Brecha de Género”, que señala que si seguimos al ritmo actual, la igualdad entre mujeres y hombres tardará 170 años, es decir, que hasta el 2186 las mujeres seguirán discriminadas por el hecho de ser mujeres. España se sitúa en el puesto 25 del ranking.

Recordemos que se analizan cuatro áreas:

  • La participación y oportunidades en la actividad económica.
  • Los logros educativos.
  • La salud general.
  • El empoderamiento político

Si analizamos el informe: Bajan los salarios, crece la desigualdad: el impacto de las diferencias salariales en los hogares, realizado por Intermón Oxfam, “la crisis económica ha provocado una devaluación generalizada de los sueldos, que han disminuido una media de 6,1% entre 2008 y 2014”. Señala asimismo que “Esta diferencia salarial afecta especialmente a las mujeres trabajadoras, que ganan un 18,8% menos que los hombres. Esto significa que las mujeres trabajan 50 días más que los hombres para conseguir el mismo salario”.

¿Por qué no avanzamos? ¿Por qué las mujeres siguen cobrando menos que los hombres? ¿Por qué la crisis afecta más a las mujeres? Muy simple, porque a los hombres no les interesa, porque son ellos quienes dominan el poder económico y político y, en consecuencia, son ellos los que toman las decisiones que afectan a las mujeres.

Centrándonos en España son muchos aspectos en los que la desigualdad se hace patente. La más dramática es que casi a diario una mujer es asesinada sin que la sociedad se conmocione. Las mujeres siguen infrarepresentadas en el Parlamento y en el Senado. Como vemos en el gráfico, no hay paridad.

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                      Elaboración propia a partir de datos del Congreso y el Senado

Ayer, tres de octubre conocimos, por fin, los nombres de las personas que formarán el nuevo gobierno. Una vez más el gobierno no es paritario.

La igualdad de género no puede esperar 170 años. Para lograrlo no bastan buenas palabras, hay que tomar medidas, como dice el citado informe de Intermón Oxfam, si se quiere eliminar la brecha salarial de género, hay que actuar, penalizando a los centros de trabajo que incumplan el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y a los que establezcan salarios diferentes para categorías laborales idénticas.

Hay que considerar muchas más cuestiones que la brecha salarial, es necesario un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y obligaciones. Una sociedad en la que una mujer no tenga miedo a salir de noche, una sociedad en la que niñas y niños puedan desarrollar todas sus capacidades, sin que los condicionantes de género les influyan. Una sociedad en la que los hombres no consideren que el mercado de trabajo es suyo, que las mujeres son secundarias, que pueden ser utilizadas como moneda de cambio en función de las necesidades del mercado.

Una sociedad, en definitiva, en la que si un hombre declara, como ha hecho el presidente de la CEOE,  Juan Rosell, que “la incorporación de las mujeres al mercado laboral es un problema”, no sólo debe ser cesado de su cargo, sino que la sociedad en su conjunto debe desautorizarle.

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Nunca he entendido que mujeres que se definen como  feministas ataquen los planteamientos de otras mujeres u organizaciones que trabajan para que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos. Históricamente el movimiento feminista ha tenido diferentes maneras de enfrentar los problemas que sufrimos las mujeres, pero siempre queda la esperanza de que vayamos limando asperezas y tendiendo puentes para trabajar juntas en aras de lograr una igualdad de derechos que la sociedad patriarcal nos sigue negando.

 Desde hace años soy activista de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento o Adopción, PPiiNA. Las siglas, que parecen no gustar a Alicia Murillo, para mi tienen un significado importante, lo menos que puedo esperar de una mujer que se define como feminista es que respete el nombre que un grupo de personas hemos decidido adoptar. En cualquier caso lo importante es el objetivo, no el acrónimo.

 Dice Murillo que en los vídeos de PPiiNA se ven mujeres de clase alta que ya no están en edad de quedarse embarazadas y a hombres burgueses diciendo a mujeres fértiles y precarias cómo debemos organizar nuestra maternidad”. Como se da la circunstancia de que aparezco en las fotos y vídeos de difusión que juzga la mencionada persona, me pregunto de dónde ha sacado la información de las personas que en ellas aparecemos. ¿Mujer de clase alta y hombres burgueses? La verdad es que esta crítica más que ofender produce risa.

 Dice también que somos mujeres que no estamos en edad de procrear; mira, en lo que a mí respecta tiene razón, pero a pesar de la edad parece que tengo una mente más abierta que Alicia Murillo y no dejo que ni el género ni la edad me condicionen. Además este argumento lleva a la conclusión de que, por ejemplo, una persona que no sea pensionista no podrá reclamar una pensión justa, o quién no tenga una persona dependiente a su cargo no pueda exigir atención adecuada para las personas dependientes. El reduccionismo que implica este planteamiento es tan insostenible que cualquiera que se pare a pensar en ello verá la falta de fundamento que tiene.

Me ha dolido que critique a Amelia Valcárcel, una mujer que es un referente para muchas mujeres y que tiene una reconocida trayectoria dentro del feminismo. Esta manera de cuestionar su planteamiento, ¿es porque apoya a la PPiiNA o hay algo más sutil que está encubierto? Son muchas las mujeres y organizaciones feministas que apoyan nuestra reivindicación, ¿es eso lo que molesta a Alicia Murillo?

No es de recibo una crítica tan fuera de contexto y tan injustificada a la labor de un grupo de personas que trabajan, sin ningún tipo de remuneración, por un permiso de paternidad que sea igual al de maternidad. Es una reivindicación que no espera solucionar todos los problemas que las mujeres tenemos, pero sí estoy convencida de que si logramos que los hombres, los padres, se implique en el cuidado de sus hijas e hijos en el momento del nacimiento, será un paso muy importante para limitar los roles de género que asignan a las mujeres el cuidado de sus criaturas y como consecuencia son discriminadas, no sólo en el mercado laboral, sino en todas las facetas de su vida.

Por si no lo sabe Alicia Murillo en la PPiiNA, cada vez me gusta más nombrarla, trabajamos mujeres que vivimos en parejas heterosexuales, mujeres y hombres homosexuales, mujeres que cuidan solas a sus hijas o hijos, mujeres jóvenes que han tomado la decisión de no ser madres, mujeres que no estamos en edad de procrear pero que queremos una sociedad más justa y equitativa para todas las personas, que queremos que nuestras hijas tenga el derecho de decidir sobre su vida, sobre su cuerpo, pero que también trabajamos para que nuestros hijos  olviden el machismo que sigue imperando en nuestra sociedad y se comprometan en el cuidado de sus hijas e hijos, si deciden ser padres. De verdad que en la PPiiNA no pretendernos imponerles ser padres.

Una mujer puede decidir contar al mundo cómo educar a su hija/o, decidir si da el pecho 6-12 meses o si decide no dárselo, la decisión de cada mujer es una cuestión personal, pero lo que sí podemos y debemos analizar, son las implicaciones que el ser mujer tiene en la sociedad actual. Las trampas que la sociedad machista, en la que vivimos, tiene para las mujeres están amparadas por la legislación que dicho sistema social impone. Es una realidad que las mujeres sufren discriminación por el hecho de ser madres, o por el simple hecho de que podamos serlo.

No voy a entrar a rebatir los planteamientos teóricos que haces, supuestamente contrarrestando los de la PPiiNA, porque no tiene nada que ver lo que argumentas con lo que planteamos,  tergiversas las ideas y haces un refrito para criticar sin ningún fundamento. Lo que sí te pido es que tengas respeto a la PPiiNA y a las personas que la componen. Como mujer, como feminista, como ppiinera, trabajo por conseguir una sociedad donde la igualdad de derechos sea real, quiero la mitad de todo, como dice Amelia Valcárcel. Exigir derechos para las mujeres no implica negar los que deban los hombres, una vez más pregunto a Alicia Murillo, ¿no quiere que sus hijos tengan derecho a decidir cómo educar a sus hijas/os, si deciden ser padres?

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