Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Condicionantes de género’ Category

El 24 de octubre las mujeres de Islandia hicieron huelga para protestar por la brecha salarial de género. Conmemoraban la huelga de 1975 en la que el 90% de las mujeres se tomaron un “día libre”,  se negaron a trabajar, cocinar y a realizar los trabajos de cuidados que se consideran “propios de las mujeres“.  En Reykjavik se concentraron más de 25.000 mujeres para debatir.

huelgo-de-mujeres-islandia-1975

Cuarenta y un años después la desigualdad salarial sigue siendo una realidad en un país que se considera el mejor para ser mujer, un país en el que la desigualdad es la más baja de Europa, según el informe del Foro Económico Mundial: Índice Global de la Brecha de Género”, que señala que si seguimos al ritmo actual, la igualdad entre mujeres y hombres tardará 170 años, es decir, que hasta el 2186 las mujeres seguirán discriminadas por el hecho de ser mujeres. España se sitúa en el puesto 25 del ranking.

Recordemos que se analizan cuatro áreas:

  • La participación y oportunidades en la actividad económica.
  • Los logros educativos.
  • La salud general.
  • El empoderamiento político

Si analizamos el informe: Bajan los salarios, crece la desigualdad: el impacto de las diferencias salariales en los hogares, realizado por Intermón Oxfam, “la crisis económica ha provocado una devaluación generalizada de los sueldos, que han disminuido una media de 6,1% entre 2008 y 2014”. Señala asimismo que “Esta diferencia salarial afecta especialmente a las mujeres trabajadoras, que ganan un 18,8% menos que los hombres. Esto significa que las mujeres trabajan 50 días más que los hombres para conseguir el mismo salario”.

¿Por qué no avanzamos? ¿Por qué las mujeres siguen cobrando menos que los hombres? ¿Por qué la crisis afecta más a las mujeres? Muy simple, porque a los hombres no les interesa, porque son ellos quienes dominan el poder económico y político y, en consecuencia, son ellos los que toman las decisiones que afectan a las mujeres.

Centrándonos en España son muchos aspectos en los que la desigualdad se hace patente. La más dramática es que casi a diario una mujer es asesinada sin que la sociedad se conmocione. Las mujeres siguen infrarepresentadas en el Parlamento y en el Senado. Como vemos en el gráfico, no hay paridad.

congreso-y-senado

                      Elaboración propia a partir de datos del Congreso y el Senado

Ayer, tres de octubre conocimos, por fin, los nombres de las personas que formarán el nuevo gobierno. Una vez más el gobierno no es paritario.

La igualdad de género no puede esperar 170 años. Para lograrlo no bastan buenas palabras, hay que tomar medidas, como dice el citado informe de Intermón Oxfam, si se quiere eliminar la brecha salarial de género, hay que actuar, penalizando a los centros de trabajo que incumplan el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y a los que establezcan salarios diferentes para categorías laborales idénticas.

Hay que considerar muchas más cuestiones que la brecha salarial, es necesario un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y obligaciones. Una sociedad en la que una mujer no tenga miedo a salir de noche, una sociedad en la que niñas y niños puedan desarrollar todas sus capacidades, sin que los condicionantes de género les influyan. Una sociedad en la que los hombres no consideren que el mercado de trabajo es suyo, que las mujeres son secundarias, que pueden ser utilizadas como moneda de cambio en función de las necesidades del mercado.

Una sociedad, en definitiva, en la que si un hombre declara, como ha hecho el presidente de la CEOE,  Juan Rosell, que “la incorporación de las mujeres al mercado laboral es un problema”, no sólo debe ser cesado de su cargo, sino que la sociedad en su conjunto debe desautorizarle.

Anuncios

Read Full Post »

Nunca he entendido que mujeres que se definen como  feministas ataquen los planteamientos de otras mujeres u organizaciones que trabajan para que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos. Históricamente el movimiento feminista ha tenido diferentes maneras de enfrentar los problemas que sufrimos las mujeres, pero siempre queda la esperanza de que vayamos limando asperezas y tendiendo puentes para trabajar juntas en aras de lograr una igualdad de derechos que la sociedad patriarcal nos sigue negando.

 Desde hace años soy activista de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento o Adopción, PPiiNA. Las siglas, que parecen no gustar a Alicia Murillo, para mi tienen un significado importante, lo menos que puedo esperar de una mujer que se define como feminista es que respete el nombre que un grupo de personas hemos decidido adoptar. En cualquier caso lo importante es el objetivo, no el acrónimo.

 Dice Murillo que en los vídeos de PPiiNA se ven mujeres de clase alta que ya no están en edad de quedarse embarazadas y a hombres burgueses diciendo a mujeres fértiles y precarias cómo debemos organizar nuestra maternidad”. Como se da la circunstancia de que aparezco en las fotos y vídeos de difusión que juzga la mencionada persona, me pregunto de dónde ha sacado la información de las personas que en ellas aparecemos. ¿Mujer de clase alta y hombres burgueses? La verdad es que esta crítica más que ofender produce risa.

 Dice también que somos mujeres que no estamos en edad de procrear; mira, en lo que a mí respecta tiene razón, pero a pesar de la edad parece que tengo una mente más abierta que Alicia Murillo y no dejo que ni el género ni la edad me condicionen. Además este argumento lleva a la conclusión de que, por ejemplo, una persona que no sea pensionista no podrá reclamar una pensión justa, o quién no tenga una persona dependiente a su cargo no pueda exigir atención adecuada para las personas dependientes. El reduccionismo que implica este planteamiento es tan insostenible que cualquiera que se pare a pensar en ello verá la falta de fundamento que tiene.

Me ha dolido que critique a Amelia Valcárcel, una mujer que es un referente para muchas mujeres y que tiene una reconocida trayectoria dentro del feminismo. Esta manera de cuestionar su planteamiento, ¿es porque apoya a la PPiiNA o hay algo más sutil que está encubierto? Son muchas las mujeres y organizaciones feministas que apoyan nuestra reivindicación, ¿es eso lo que molesta a Alicia Murillo?

No es de recibo una crítica tan fuera de contexto y tan injustificada a la labor de un grupo de personas que trabajan, sin ningún tipo de remuneración, por un permiso de paternidad que sea igual al de maternidad. Es una reivindicación que no espera solucionar todos los problemas que las mujeres tenemos, pero sí estoy convencida de que si logramos que los hombres, los padres, se implique en el cuidado de sus hijas e hijos en el momento del nacimiento, será un paso muy importante para limitar los roles de género que asignan a las mujeres el cuidado de sus criaturas y como consecuencia son discriminadas, no sólo en el mercado laboral, sino en todas las facetas de su vida.

Por si no lo sabe Alicia Murillo en la PPiiNA, cada vez me gusta más nombrarla, trabajamos mujeres que vivimos en parejas heterosexuales, mujeres y hombres homosexuales, mujeres que cuidan solas a sus hijas o hijos, mujeres jóvenes que han tomado la decisión de no ser madres, mujeres que no estamos en edad de procrear pero que queremos una sociedad más justa y equitativa para todas las personas, que queremos que nuestras hijas tenga el derecho de decidir sobre su vida, sobre su cuerpo, pero que también trabajamos para que nuestros hijos  olviden el machismo que sigue imperando en nuestra sociedad y se comprometan en el cuidado de sus hijas e hijos, si deciden ser padres. De verdad que en la PPiiNA no pretendernos imponerles ser padres.

Una mujer puede decidir contar al mundo cómo educar a su hija/o, decidir si da el pecho 6-12 meses o si decide no dárselo, la decisión de cada mujer es una cuestión personal, pero lo que sí podemos y debemos analizar, son las implicaciones que el ser mujer tiene en la sociedad actual. Las trampas que la sociedad machista, en la que vivimos, tiene para las mujeres están amparadas por la legislación que dicho sistema social impone. Es una realidad que las mujeres sufren discriminación por el hecho de ser madres, o por el simple hecho de que podamos serlo.

No voy a entrar a rebatir los planteamientos teóricos que haces, supuestamente contrarrestando los de la PPiiNA, porque no tiene nada que ver lo que argumentas con lo que planteamos,  tergiversas las ideas y haces un refrito para criticar sin ningún fundamento. Lo que sí te pido es que tengas respeto a la PPiiNA y a las personas que la componen. Como mujer, como feminista, como ppiinera, trabajo por conseguir una sociedad donde la igualdad de derechos sea real, quiero la mitad de todo, como dice Amelia Valcárcel. Exigir derechos para las mujeres no implica negar los que deban los hombres, una vez más pregunto a Alicia Murillo, ¿no quiere que sus hijos tengan derecho a decidir cómo educar a sus hijas/os, si deciden ser padres?

Read Full Post »

Brecha salarial géneroEn estos días se publican estadísticas, informes, etc., para ver si la Brecha Salarial de Género ha disminuido. Podemos citar cualquiera de ellas pues todas llegan a la misma conclusión: la brecha de género no sólo no baja, sino que cada día la desigualdad se acentúa.

Los datos que se barajan sitúan la desigualdad salarial en España en torno al 24% si la referencia es la Encuesta Anual de Estructura Salarial, o en el 19% si tomamos como referencia Eurostat. En este caso lo que se analiza es el salario/hora; pero en España se toma como referencia el salario bruto anual, por eso la diferencia salarial es más alta, pues a la diferencia salario/hora hay que sumar otros factores que producen discriminación, como son el tipo de empleo al que tienen acceso las mujeres o el trabajo a tiempo parcial, que como bien sabemos, son las mujeres las que en mayor medida se ven obligadas a desempeñar. Sea como sea, lo preocupante es que las mujeres cobran menos que los hombres y eso supone que en el futuro su nivel de viva será también peor.

Si a estos datos añadimos que la tasa de paro de las mujeres es superior a la de los hombres, 22,52% y 19,49%, respectivamente; que la tasa de actividad es también menor en las mujeres, 53,79%, frente al 65,37% de los hombres, tenemos un panorama nada halagüeño y que tiene alarmantes consecuencias, no sólo para las mujeres sino para sus criaturas. Debemos recordar que son muchas las mujeres que forman hogares monomarentales y según el informe de Save the Children: La tasa de pobreza en los niños que viven en hogares formados por madres solas es de un 54%, 12,5 puntos más que el conjunto de la población infantil y el doble que el total de la población“.

Por qué no avanzamos

Es decepcionante escribir cada año en esta fecha y constatar que la desigualdad de género continúa, que las mujeres se ven abocadas a aceptar empleos de peor calidad, a reducir su jornada laboral o bien a apartarse temporalmente del mercado laboral para cuidar de su familia. La maternidad, tan ensalzada socialmente, las penaliza y las deja en situación de indefensión.

La sociedad patriarcal instituyó la división sexual del trabajo, confinando a las mujeres al espacio privado (léase doméstico) y dejando el espacio público para los hombres. Es mucho lo que se ha avanzado, pero la dicotomía público/privado sigue persistiendo en algunos aspectos, como es el de cuidar“.

Cuando estos días leemos la prensa, parecería que la sociedad está concienciada, que todas y todos estamos de acuerdo en que la igualdad salarial no está justificada, pero si esto está tan claro, ¿por qué se permite que las empresas no valoren el talento femenino? ¿Por qué las mujeres tienen que seguir demostrando su valía en mayor medida que los hombres para acceder a puestos de responsabilidad? ¿Por qué las mujeres están siempre en segunda fila en los partidos políticos?

Actualmente vemos cómo los líderes de los principales partidos (que siempre son hombres) se reúnen para formar gobierno, ¿dónde están las mujeres de esos partidos? ¿No hay ninguna con capacidad para estar en los primeros puestos y ser parte activa en la toma de decisiones que va a afectar a mujeres y a hombres?

Son muchas las facetas de la vida social y política que tienen que cambiar para que la igualdad salarial se logre. No vale hacer declaraciones de principios y pronunciarse a favor de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, hay que demostrarlo en el día a día, en las actuaciones cotidianas. Sólo cuando esto sea así la igualdad salarial dejara de ser una utopía.

Read Full Post »

conciliar vida laboral y familiarSomos muchas las personas y organizaciones que estamos demandando desde hace tiempo medidas concretas para eliminar las múltiples discriminaciones que sufre las mujeres, en especial cuando son madres. En este comienzo de año, la conciliación está siendo tema de debate de manera masiva, tanto en la prensa como en las redes sociales. De pronto, parece que es un tema nuevo, que hay que posicionarse sobre determinadas actuaciones como si fuera una cuestión sobre la que no se ha hablado, como si no hubiéramos manifestado muchas veces nuestra postura al respecto.

La masiva incorporación de las mujeres al empleo, que se produjo en las últimas décadas del siglo XX, agravó una realidad que muchas familias, mejor dicho, muchas mujeres vivían: la necesidad de compatibilizar la vida laboral y personal, por ello muchas personas y organizaciones llevamos mucho tiempo reivindicando medidas para lograrlo. La idea de que son necesarias medidas de conciliación es general, pero no existe acuerdo en qué tipo de medidas hay que poner en marcha para conseguir dichos fines y los objetivos que se pretenden conseguir.

Los cambios que se han producido en las últimas décadas son tan importantes en lo relativo al empleo de las mujeres que, indudablemente, nadie considera ya que puedan volver a su papel tradicional de ser casi en exclusiva madres, esposas o hijas. No obstante, para algunos colectivos es importante que las mujeres tengan una carrera profesional, pero sin desprenderse totalmente del papel que la sociedad patriarcal les ha impuesto tradicionalmente. Piensan que las mujeres están más preparadas para cuidar, en especial de hijas e hijos, y por tanto consideran natural que sean ellas quienes se ocupen de su cuidado los primeros años, aunque para ello tengan que dejar un tiempo el trabajo remunerado, ya sea reduciendo la jornada o dejando temporalmente el empleo.

Otras personas y grupos buscamos, por el contrario, cambios que de una vez por todas eliminen los mandatos de género que tanto condicionan la vida de las personas, en especial de las mujeres. Quienes pensamos que la biología no es determinante para cuidar de hijas, hijos y personas dependientes, que los condicionantes de género son construcciones sociales que el patriarcado ha impuesto a las mujeres para someterlas y limitarlas, consideramos que mujeres y hombres deben corresponsabilizarse de los trabajos de cuidado y tener las mismas oportunidades en lo que al trabajo remunerado se refiere. La corresponsabilidad en los cuidados es el mejor camino para lograrlo.

El trabajo remunerado está organizado de tal manera que resulta complicado, a veces imposible, desarrollar una carrera profesional y atender de forma adecuada a la familia. Los largos horarios, las jornadas partidas, etc., complican esta terea. Pero, ¿por qué este problema lo tienen sólo las mujeres? ¿Por qué los hombres siguen sin “enterarse” de esta realidad? La respuesta a estas preguntas es diferente en función de la idea que se tenga de la maternidad/paternidad y del rol social de las personas en función de su género.

Las personas que, como hemos señalado, piensan que la biología es determinante, abogan por unas medidas de conciliación que facilite a las mujeres compatibilizar la maternidad con el empleo, por lo que exigen, entre otras medidas, permisos de maternidad más largos. Quienes consideramos que hay que eliminar los condicionantes de género, vemos urgente que los permisos de paternidad sean iguales a los de maternidad, para así eliminar los roles que tanto condicionan y avanzar hacia una sociedad justa y más igualitaria. Son dos planteamientos diferentes pero no por ello debemos dejar de buscar puntos de acuerdo y trabajar reforzando los puntos que seguro nos unen: que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades y que las mujeres no sean discriminas al ser madres.

Hablar de conciliación es necesario pero no es suficiente, porque es imprescindible y urgente que los hombres se corresponsabilicen de los cuidados, ya que conciliar ha sido y sigue siendo “cosa de mujeres”. Mientras esto no suceda las mujeres serán vistas como “menos disponibles” para el empleo. Hemos argumentado en muchas ocasiones que la maternidad es un hándicap para la carrera profesional de las mujeres, que la maternidad discrimina y que nada mejor que aumentar los permisos de paternidad para que los padres, desde que nace una criatura, se comprometan en las tareas de cuidado.

Comenzamos una nueva legislatura, durante la campaña electoral se han hecho muchas promesas en los temas que aquí planteamos, ahora debemos exigir que se cumpla lo que se ha prometido.

Read Full Post »

La actriz Inma Cuesta ha denunciado la manipulación de su imagen con Photoshop. Para demostrar los cambios que se han realizado ha publicado la fotografía original junto con la que se publicó en El Dominical de El Periódico.  

Inma Cuesta

Como podemos ver en la imagen de la izquierda, se ha modificado el color, la actriz parece no tener caderas, el cuello más fino y sin arrugas, brazos más delgados…en fin, una imagen muy diferente a la real. Dice la actriz: Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal, me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos”.

La valentía de Inma Cuesta ha servido para poner de manifiesto la tiranía de los cánones de belleza que sufren las mujeres. Su compañero de reparto en la película que promocionan, Eduardo Noriega, así lo señala: “Secundo 100% las palabras de mi compañera. Qué triste comprobar que sigue siendo casi exclusivamente la mujer la que está expuesta al cruel escrutinio estético de los demás.”

¿Por qué se exige a las mujeres que sean perfectas, que su imagen sea siempre impecable? ¿Por qué un hombre puede exhibir una imagen desaliña, ser como es y una mujer no? La respuesta es que los estereotipos de género están presentes en la sociedad y exigen más a las mujeres.

Este caso no es el primero, en otras muchas ocasiones mujeres famosas han visto cómo su imagen era retocada, presentándolas muy diferentes de cómo son en realidad.

1444388053_690400_1444391966_album_normal

Abajo, la auténtica figura de la modelo australiana Filippa Hamilton. Arriba, su fotografía modificada para la marca de trajes de baño.

No sólo las actrices sufren las exigencias de la imagen, a las dirigentes políticas también se les juzga sobre su forma de vestir, de peinarse, etc., algo que raramente sucede con los dirigentes políticos. Recientemente un periódico dedicó dos páginas a comentar el vestuario de las mujeres durante el desfile del 12-O y la posterior recepción en el Palacio Real. Otro periódico dedica un artículo a analizar cómo ha ido vestida la reina Letizia.

¿Tan importante es cómo va vestida la reina, las presidentas de las comunidades autónomas o la alcaldesa de un ayuntamiento? ¿Qué pensaríamos si la prensa se dedicara a analizar cómo van vestidos el rey, el presidente del gobierno, etc.?

Las nuevas tecnologías son cada día más sofisticadas y pueden ser una buena herramienta para detectar las desigualdades de género que imperan en la sociedad. Un buen ejemplo es el siguiente vídeo:

Esto ocurre cuando el Photoshop borra a los hombres del poder

Aquí se utiliza Photoshop, es decir, la misma técnica que la utilizada para manipular la imagen de la actriz,  para demostrar de forma gráfica la ausencia de mujeres de los círculos de poder y decisión.

Cuando se está demandando más presencia de mujeres en los medios de comunicación y que se visibilice su papel en facetas profesionales, representar a las mujeres bajo una imagen que no se ajusta a la realidad lo único que hace es perjudicar el trabajo profesional que realizan.

Read Full Post »

Es un placer publicar la opinión de Alia Chahin, sobre igualdad. Espero que su opinión os interese. Espero vuestras opiniones y comentarios.

Alia Chahin, es Consultora en Fresno, the right link. Está especializada en políticas sociales y en igualdad y no discriminación. Combina su trabajo con su pasión por la danza.

A nuestras niñas.

Para que sigan soñando con volar

Portada de "La ridícula idea de no volver a verte". Autor: Phillippe Halssman, Magnum Photos

Portada de “La ridícula idea de no volver a verte”. Autor: Phillippe Halssman, Magnum Photos

 

Muchas mujeres que ahora tenemos entre 30 y 40 años somos las primeras que hemos sido educada bajo la creencia de que podíamos ser iguales que los hombres.

Escuchad bien “iguales que los hombres”. Y así bajo ese lema de “podemos ser iguales que los hombres”, muchas hemos crecido interiorizando que para ser tratadas de igual a igual debíamos desarrollar actitudes y modos de comportamiento que hasta entonces han sido característicos de los hombres (ser fuertes, no llorar, desarrollar conocimientos científicos, etc.). Para muchas de nosotras, eso ha supuesto esconder u ocultar nuestra feminidad bajo la creencia de que si eras “demasiado mujer” no ibas a ser tratada igual que un hombre.

 

 

Y todo este tiempo nos hemos sentido orgullosas de ser iguales que los hombres:

  • A los 18 años… corríamos aventuras personales y amorosas, y descubríamos nuestra sexualidad, como los hombres.
  • A los 25 años… teníamos una carrera y habíamos conseguido un trabajo, como los hombres.
  • A los 30 años teníamos una pareja que nos respeta y progresábamos en el trabajo, como los hombres.

¡Lo habíamos conseguido! Habíamos cumplido con nuestras expectativas y las de la sociedad. Habíamos hecho lo que nos habían enseñado. Todo iba bien.

Pero un día, de pronto, cuando avanza tu vida la cosa empieza a cambiar:

  • En casa… al fin y al cabo eres una mujer y por tanto se espera de ti que cuides a tu familia: empiezas a responsabilizarte de las tareas familiares y te sientes feliz porque tu pareja (que te respeta), te ayuda. Pero eso lo tienes que compaginar con tu trabajo, con tu descanso y contigo misma.
  • En el trabajo… como son las mujeres las que dan a luz, entre los 25 y 45 años eres sistemáticamente descartada de muchas ofertas de trabajo a menos que hagas sacrificios¸ es decir, que descartes “tu feminidad” si quieres progresar profesionalmente. No olvidemos que es un error pensar que sólo las mujeres procreamos o nos quedamos embarazadas….
  • En la sociedad: aunque uno de los principios y derechos fundamentales de las personas es la igualdad, la mayoría de políticas, supuestamente dirigidas a vivir en una sociedad en la que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades, en realidad perpetúan la desigualdad. Por ejemplo, las políticas de conciliación están principalmente pensadas para poner en marcha ayudas o programas dirigidos exclusivamente a las mujeres, como si los hombres no tuvieran que conciliar; cuando una pareja tiene un bebé, las bajas son muy diferentes: a la baja de la mujer se le llama “baja por maternidad” y a la del hombre “baja por paternidad”, cuya duración es considerablemente menor.

Esto sólo son algunos ejemplos que demuestran cómo se ha ido masculinizando el principio y derecho a la igualdad: hemos defendido un modelo pensado para que las mujeres sean como hombres o al menos que se comporten como hombres si quieren ser tratadas igual.

 

Y así, nos encontramos con mujeres, que con 35 años, descubren que sin darse cuenta han ido castrando su feminidad – consciente o inconscientemente – porque pensaron que era la única manera de progresar en la sociedad y en el mundo laboral. Esto mismo le pasó a la joven Marie Curie ya a principios del siglo XX cuando luchó por sus ideas en un mundo de hombres. Rosa Montero reflexiona sobre esto mismo en “La ridícula idea de no volver a verte”: “Sí, es difícil, muy difícil ser mujer, porque en realidad no sabes en qué consiste ni quieres asumir lo que la tradición exige. Mejor no ser nada para poder serlo todo, que fue, me parece, la opción de Marie […] Es mejor borrarse”. Marie Curie se borró como mujer y sólo así consiguió que creyeran en sus investigaciones (fue la primera mujer en recibir un premio nobel de física en 1903, seguido de un premio nobel en química en 1919).

Lo peor de todo, es que este es el modelo que se sigue defendiendo.

Cada vez que le dices a tu niño “no llores como una niña” o a tu niña “sé fuerte como un hombre”…

Cuando convences a tu niña que el mundo es suyo y que podrá ser quien quiera ser, pero luego escuchas que las empresas prefieren no contratar a mujeres entre 25 y 45 años…

Cuando no damos espacio para que los hombres sean corresponsables de los cuidados de la familia y tengan los mismos derechos y deberes que las mujeres…

Cuando las mujeres nos creemos que podemos con todo y no exigimos ser cuidadas…

Cuando las mujeres creemos que los hombres no pueden hacer las cosas tan bien como nosotras y se lo recriminamos, pero en realidad no les dejamos el espacio…

Cuando hacemos todo eso, estamos desaprovechando el potencial de los hombres y de las mujeres; estamos perpetuando un modelo de sociedad disfuncional que impide que las personas podamos desarrollar quienes realmente somos o queremos ser. Estamos impidiendo construir un modelo de sociedad que necesita ser repensado para ser sostenible.

Por eso, desde aquí propongo reflexionar sobre cuáles deberían ser las bases para conseguir un mayor equilibrio. ¿Qué podemos hacer para que las (futuras) mujeres no tengamos que sacrificar nuestra feminidad para tener las mismas oportunidades y los (futuros) hombres no tengan que sacrificar “su lado femenino” para ser tratados con el mismo respeto?

Me dijeron que podría ser igual que un hombre; y lo fui. Hoy quiero ser mujer.  

Alia Chahin

Read Full Post »

Pasada la resaca electoral que ha desbordado a los grandes partidos, es el momento de preguntarnos si los resultados electorales van a promover cambios tras la aparición de nuevas siglas. Es indudable que estas elecciones han supuesto un revulsivo para la clase política que, una vez más, confiaba en las encuestas y no creía que la ciudadanía les daría la espalda al nivel que lo ha hecho.

Los análisis son tantos y tan variados que hay para todos los gustos. La pregunta que hacemos desde este espacio es sí las formaciones, que han sorprendido y conseguido que una parte de la ciudadanía le votara, cuentan con un proyecto de sociedad que tenga en cuenta a las personas; sí se van a acordar de cuestiones tan cotidianas como la dependencia, la igualdad de género, la educación, la sanidad, etc.

Seguir su discurso, antes y después de las elecciones, nos lleva a pensar que tienen claro las políticas económicas, pero no está tan seguro que tengan propuestas para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Valga como ejemplo que sólo se comenzó a hablar de igualdad cuando Cañete “metió la pata” y declaró su superioridad intelectual como hombre, como macho que tiene que contenerse para no agredir a las mujeres. Si soy yo mismo entraría a matar… pero acorralar a una mujer indefensa… puede ser considerado machista”. La frase le descalifica, no merece más comentarios.

Es fácil hablar de igualdad de oportunidades cuando pasan estas cosas, pero para avanzar en igualdad es necesario mucho más, hay que asumir que vivimos en una sociedad patriarcal en la que las mujeres siguen siendo ciudadanas de segunda. Una sociedad en la que los hombres son quienes dominan la economía y los espacios de poder.

A modo de ejemplo vamos a analizar una noticia que, en apariencia, es para eliminar las desigualdades, pero que mirada con las gafas violeta puede significar algo muy distinto. Cuidar a los hijos 5 años será mérito para ser letrado del CGPJ”. La Comisión de Igualdad del CGPJ señala que la mayoría de las licencias por conciliación para cuidado de hijos o de familiares enfermos son solicitadas por juezas y magistradas. «De no adoptarse una medida de esas características, se podría incurrir en una normativa discriminatoria -indirectamente- contra las mujeres”.

Roles de género

 

Leyendo esto parecería que esta norma es beneficiosa para las mujeres, pero consideramos que esta medida puede estimular que las mujeres se sigan apartando del empleo remunerado durante un tiempo, con lo que seguirán desempeñando el rol de género que la sociedad les tiene asignado: cuidar.  No vamos a negar que puede beneficiar a mujeres que dejaron su actividad profesional para dedicarse a las tareas de cuidar. Pero ojo, hacer de esto una norma puede significar, a medio y largo plazo, incentivar que las mujeres dejen su empleo para cuidar de las personas dependientes. Los hombres podrán así seguir desempeñando su papel de proveedores de la familia, tarea productora, sin tener que responsabilizarse de los cuidados, tarea reproductora.

Mientras los hombres no se corresponsabilicen de las tareas de cuidar estas medidas producen efectos negativos para las mujeres.

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: