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Posts Tagged ‘Brecha salarial’

Fuente: El empresario, diario digital de las empresasLa CEOE, en el informe Perspectiva empresarial sobre la conciliación de la vida laboral y familiar” se posiciona, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, contraria a que aumente el permiso de paternidad, lo que no sorprende demasiado. Siendo sus directivos hombres que detentan el poder no podía ser de otra manera. No pueden aceptar que una medida que facilite la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres se ponga en marcha. Se olvidan de que el modelo de sociedad hombre sustentador/esposa dependiente está obsoleto y que lo que hoy se demanda es que todas las personas sean económicamente solventes y que se corresponsabilicen de las tareas de cuidado por igual.

Dicen los poderosos hombres de la CEOE, haciendo alusión al aumento a cuatro semanas del permiso de paternidad, que: El objetivo (de la conciliación) no puede ser que los hombres abandonen o limiten su participación en el mercado laboral para facilitar la participación femenina”. No les vendría nada mal a los directivos de la CEOE leerse la Proposición de Ley de la PPiiNA, para que se hagan una idea de que quienes defendemos que los permisos de maternidad/paternidad deben ser iguales, intransferibles y pagados al 100% no pretendemos que los hombres abandonen el mercado laboral, faltaría más, lo que proponemos es que los hombres se impliquen en el cuidado de sus criaturas desde el momento del nacimiento y que las mujeres dejen de ser discriminadas por ser madres.

La CEOE debería preocuparse más bien por eliminar la discriminación que sufren las mujeres por el hecho de ser madres o por el hecho de que puedan serlo, lo que se llama discriminación estadística. La citada organización debería tener en cuenta lo que dice Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico: “La desigualdad de género priva al mundo de un enorme recurso de talento sin explotar en un momento en que es tan importante para abordar los enormes desafíos y las fuerzas disruptivas que enfrentamos”.

La CEOE dice que no es positivo reducir la jornada laboral de las madres y de los padres para cuidar de la familia,  por supuesto que no, más adecuado sería jornadas más cortas para todas las personas. Sorprende que la CEOE no se haya preocupado por el hecho de que las mujeres se ven obligadas a abandonar su carrera profesional, total o parcialmente, tras las 16 semanas del permiso de maternidad para cuidar de sus hijas e hijos, pero cuando los padres se ausentan del mercado laboral cuatro semanas se inquietan. ¿Será que temen que con la ampliación del permiso de paternidad la masculinidad hegemónica pierda posiciones? Resulta curioso que cuando los hombres comienzan a disfrutar de cuatro semanas de permiso de paternidad, que se lo toman en torno al 80% de los padres, los directivos se ven en la necesidad de posicionarse en contra.

Proponen en el citado informe ‘una mayor infraestructura pública de servicios de atención a niños y mayores dependientes y la implantación de ayudas, subsidios y otros beneficios orientados a las familias y que los horarios de estos centros sean flexibles’. Escuelas infantiles de cero a tres años, a precios asequibles, y servicios de calidad para las personas dependientes, son evidentemente imprescindibles, pero la propuesta de la CEOE de ampliar y flexibilizar los horarios de escuelas infantiles y centros de atención a la dependencia, parece más una medida orientada a facilitar la plena disposición para el trabajo remunerado que facilitar que mujeres y hombres puedan compatibilizar trabajo remunerado, trabajo doméstico y desarrollo personal. Se olvida la CEOE que los cambios de horario son perjudiciales para todas las personas, y no hablemos ya de niñas y niños o personas mayores, para quienes es fundamental una cierta rutina en los horarios y actividades cotidianas. No se trata de ampliar horarios, más bien se trata de que los horarios laborales se adecuen a las necesidades de las personas.

Ofende leer en el citado informe conceptos como ‘corresponsabilidad’ o ‘igualdad de género’, cuando las medidas que se proponen están completamente alejadas de lo que estos términos significan. Jugar con las palabras sólo sirve para justificar su apuesta por el libre mercado y la ampliación de beneficios económicos, para ellos prioritario. Esto se ve claro si analizamos otra de sus propuestas: mejorar la fiscalidad del segundo sustentador familiar o, lo que es lo mismo, mayores ventajas para la tributación conjunta. María Pazos Morán[1] señala al respecto: “La declaración de la renta conjunta es un estímulo para que las mujeres sigan en los hogares”. Medidas como ésta dejan clara la idea que subyace en el informe.

Hablar de conciliar la vida laboral, personal y familiar es en estos momentos algo vacío si no se contempla la perspectiva de género, es decir, si no se tiene en cuenta que las mujeres están en posición de desventaja, que los roles y estereotipos de género están influyendo en cómo se posicionan mujeres y hombres en la sociedad actual. Mientras la brecha salarial de género sea una realidad, mientras el acceso a puestos de alta dirección sea un ‘techo de cristal’ para la mayoría de las mujeres, mientras las ocupaciones que en mayor medida realizan las mujeres sean menos valoradas que las que de forma habitual realizan los hombres, la conciliación seguirá siendo cosa de mujeres.

Tal vez sea eso lo que, con subterfugios, quiera la CEOE. Pero se olvidan de que las mujeres no vamos a conformarnos con medias tintas, que queremos ser trabajadoras con plenos derechos y no vamos a permitir que nos vengan con trampas para que sigamos desempeñando esas funciones que a ellos no les gusta.

[1] Autora de “Desiguales por Ley”, Editorial, Catarata

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 “Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio

 que hasta hoy se ha hecho de los derechos

 naturales e imprescriptibles del ser mujer.

Flora Tristán

Vivimos tiempos revueltos, de conflictos y al mismo tiempo de esperanza. Estos últimos meses quienes nos definimos como feministas, quienes trabajamos para que la sociedad patriarcal desaparezca, nos hemos visto envueltas en debates que a veces no han aportado mucho, más bien lo contrario. Esto no debe ser visto como una traba, más bien como una esperanza, porque demuestra que el feminismo tiene influencia social y política. No tanta como sería necesaria y desearíamos, pero lo que es seguro es que el movimiento feminista no está dormido y que cada día es más activo proponiendo alternativas.

El movimiento feminista no es uniforme, ¿acaso alguna otra ideológica o movimiento social lo es? No importa la escuela de pensamiento o ideología que tomemos como ejemplo, siempre habrá divergencias que matizan la forma de alcanzar los objetivos que se proponen conseguir. No está justificado, pues, que se cuestione que el movimiento feminista está enfrentado, que no es uniforme, etc.

Para empezar, se habla mucho de feminismo en los últimos tiempos, pero no siempre quienes opinan y teorizan se ponen de acuerdo en cómo definir dicho concepto.

Comencemos analizando algunas definiciones:

Según la RAE: “Feminismo es una ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”.

Victoría Sau dice : “El feminismo, es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que ha sido y son objeto por parte del colectivo de los varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquélla requiera”.

Es evidente que la definición de la RAE se queda corta, pues si bien el movimiento feminista defiende la igualdad de derechos de mujeres y de hombres, no es sólo eso, implica mucho más, como dice Victoria Sau. Supone la toma de conciencia de las mujeres de que están siendo dominadas y explotadas por la sociedad patriarcal. El feminismo es un movimiento social que busca la igualdad entre los sexos, sí, pero esa igualdad no es posible dentro de los parámetros que aún predominan en la sociedad, en la que los hombres siguen teniendo el poder político, económico y social. El patriarcado, al imponer la división sexual del trabajo, ha logrado que las mujeres sean consideradas ciudadanas de segunda, siempre al servicio de los intereses de los hombres, que han tenido a lo largo de los siglos el poder de tomar decisiones por ellas.

El movimiento feminista no ha cesado de reivindicar el derecho a la participación política de las mujeres. Mary Wollstonecraft, en la obra “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, publicado en 1792, reclamaba el derecho a la educación de las mujeres. Afirmaba que las mujeres con educación podrían superar su subordinación, tener independencia económica. Podemos decir que el acceso a la educación de las mujeres se ha logrado, de hecho, en España, más del 61% de las personas que tienen licenciatura son mujeres. Pero, ¿podemos asegurar que las mujeres han logrado independencia económica, que han eliminado la dominación masculina? Sin caer en el derrotismo debemos decir que aún queda mucho camino por recorrer; que si bien las mujeres han logrado superar los retos en educación, los hombres siguen poseyendo el poder político y económico. Muchas mujeres se ven obligadas a seguir asumiendo los mandatos de género que la sociedad patriarcal les impone.

Siguiendo con la definición de Sau, el feminismo mueve a la acción para transformar la sociedad. Este es el punto fundamental, que debemos abordar. Los grandes logros del  movimiento feminista son más que evidentes, pero…

Las mujeres, sea cual sea su clase social, su color de piel, su orientación sexual, su etnia, el lugar del mundo donde vivan, están expuestas a sufrir discriminación laboral, salarial, en el deporte, acoso en la calle, en el trabajo, y están expuestas a ser violadas por los hombres que detentan el poder. Un claro ejemplo lo tenemos en las denuncias que las actrices de Hollywood  han hecho sobre el acoso, en muchos casos violación, que han sufrido por parte de Harvey Weinstein.

Lo más grave es que los abusos eran de dominio público, ¿cómo es posible que nadie apoyara a las mujeres que sufrían acoso? La actriz Emma Thompson ha calificado a Harvey Weinstein como un “depredador” y ha asegurado que el escándalo es solo la “punta del iceberg” de lo que sucede en Hollywood. Por el contrario, Oliver Stone declara que “no es fácil por lo que está pasando Weinstein“. Los “pactos entre pares” no se hacen esperar, me pregunto si a Oliver Stone le preocupa por lo que han pasado tantas mujeres durante varias décadas. Woody Allen ha declarado: «No quiero que conduzca a un ambiente de caza de brujas» y dice que «Todo el asunto es muy triste, para todos los implicados». Parece sentir tristeza por Weinstein, pero también es posible que sienta temor, de que de una vez por todas el mundo del cine deje de ser permisivo y salgan a la luz todos los casos de abuso. La Academia de Hollywood ha expulsado al productor, pero cuánto sufrimiento deja detrás.

Lo que sucede en Hollywood no es un hecho aislado, sucede en las universidades, en las empresas, en la vida cotidiana. Mientras el poder lo sigan detentando los hombres, las mujeres serán, potencialmente, objetos para uso y disfrute masculino. Por todo ello cabe preguntarse, ¿cuál es camino a seguir?, ¿qué hacer para transformar la sociedad? Es evidente que sin modificar el modelo actual de consumo y producción, sin modificar las estructuras sociales, hay pocas esperanzas para que las mujeres alcancen la igualdad de derechos y el feminismo tiene mucho que decir sobre los cambios sociales. Sin las mujeres, sin el feminismo no avanzaremos.

Volviendo a lo que decíamos al principio, el movimiento feminista es diverso, pone el acento en eliminar la discriminación salarial, en romper el techo de cristal, en visibilizar los avances de las mujeres, en denunciar la discriminación de las lesbianas, en reivindicar el derecho a ser madres o no serlo, en la corresponsabilidad en los cuidados… y un largo etcétera, de exigencias que se hacen a diario. Pero siempre que se busque liberar a las mujeres de los condicionantes que la sociedad les ha impuesto, todos los planteamientos feministas deben ser tenidos en cuenta. Lo importe, en este momento de cambio, es pensar en las reformas estructurales necesarias, no dejarse embaucar por cambios menores que, bajo la apariencia de avance, solo fomentan la permanencia de la sociedad patriarcal.

La revolución será feministas o no será

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Escribir sobre la brecha salarial de género parece obligado cuando se acerca el 22 de febrero, Día Internacional por la Igualdad Salarial. Pero resulta inquietante echar la vista atrás, es decir, mirar lo que escribimos los años anteriores para ver lo poco que avanzamos.

Brecha Salarial de Género

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres, brecha salarial de género, se mantiene y según destaca el Informe Mundial sobre Salarios 2016/2017, “si bien las diferencias de remuneración basadas en el género se encuentran en todo tipo de empresas, son particularmente marcadas entre las empresas cuyo salario medio es elevado”. Podemos pensar que el menor salario se debe a indicadores como el nivel de instrucción, la edad o la antigüedad, pero no parece ser así según el informe que analizamos. Al contrario, “hay grandes diferencias entre el salario real de las personas y el predictible en función del perfil de competencias”.

La brecha salarial de género afecta a todas las mujeres, sea cual sea su edad, pero es especialmente alta en las mayores de 40 años. La dirección ejecutiva de las empresas es uno de los puestos que mejor salario tiene y aquí la diferencia salarial de género alcanza el 50%.

Cómo afecta esta diferencia salarial

El salario de las mujeres en España es un 19,3% menor que el de los hombres. Esta diferencia salarial influye en las posibilidades de consumo, como analiza el Informe de UGT, España, más cerca del Este de Europa. Los salarios en España más próximos a los países del Este que al resto de Europa“, en todos los países de la Unión Europea, las mujeres reciben salarios más bajos que los hombres y dedican un porcentaje mayor de salario que éstos a la hora de hacer su compra de alimentación.

Estudio UGT brecha salarial

Fuente: España, más cerca del Este de Europa. UGT

Como podemos ver en el gráfico, en todos los países de la Unión Europea, las mujeres emplean en la cesta de la compra una proporción mayor de su salario. Este estudio muestra que en España las mujeres emplean el 8,21% de su salario y los hombres el 9,81%, es decir, la diferencia es de 1,60 puntos y la brecha se sitúa en el 83,69%.

El estudio de UGT analiza los salarios medios por sectores de actividad y en todos los sectores las mujeres ganan menos que los hombres. Otra cuestión a tener en cuenta es que las mujeres trabajan mayoritariamente en sectores de actividad feminizados, en los que el salario es más bajo.

La brecha salarial de género no sólo afecta al momento presente, el futuro de las mujeres se verá afectado. Las pensiones de jubilación de las mujeres son de media un 38,5% menor respecto a las de los hombres en la Unión Europea y del 34% en España.

¿Por qué esta desigualdad?

Ahora toca repetirse, volver a enumerar esas circunstancias tantas veces dichas, escuchadas y que siguen condicionando la vida de las mujeres. Veamos algunas:

  • Las mujeres siguen cumpliendo el rol de cuidadoras que la sociedad patriarcal les impone.
  • Son ellas las que dedican más horas que los hombres al trabajo doméstico.
  • Son ellas las que se apartan temporalmente del mercado laboral, para cuidar a las personas dependientes de la familia.
  • Las empresas las penalizan por ser madres.
  • Las mujeres trabajan en sectores de actividad peor remunerados.
  • Y por un largo etc., de situaciones que hacen que las mujeres se vean atrapadas en el rol de cuidadoras y, como consecuencia, sufran discriminación en el empleo.

Algunas soluciones

Pues vuelta a repetir lo dicho muchas veces, es imprescindible:

  • Eliminar los roles y estereotipos de género.
  • Posibilitar que las mujeres accedan al empleo en las mismas condiciones que los hombres.
  • Penalizar a las empresas que discriminan a las mujeres.
  • Potenciar que los hombres se corresponsabilicen del cuidado, empezando por sus hijas e hijos desde el momento del nacimiento.

Son muchas las cuestiones a trabajar y para que las medidas que se pongan en marcha surtan efecto, las administraciones y empresas tienen que tomarse en serio la igualdad.

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India prohíbe los vientres de alquiler a extranjeros Los partidos políticos no dejan de sorprenderme y siempre para mal. Cada vez hay más  dirigentes políticos (aquí el lenguaje masculino es lo que procede), que hacen declaraciones sobre la posibilidad o necesidad de legislar sobre la llamada “maternidad subrogada”, eufemismo para suavizar lo que en verdad se está diciendo: se quiere legalizar que se comercialice con el cuerpo de las mujeres, alquilando sus úteros.

Escribí sobre este tema hace unos meses para denunciar está práctica y el hecho de que se celebrara una feria en Madrid para promocionar a  las empresas que se lucran actuando como intermediarias. Desde entonces es mucho lo que se ha escrito a favor y en contra de esta práctica. Lo que me resulta preocupante ahora, es que sean grupos políticos considerados progresistas o de izquierdas los que, en aras al derecho a tener hijas/os con genes propios,  pretendan que es necesario legalizar el alquiler de úteros.

Iñigo Errejón declaraba en la Ser que no veía mal, a priori, la gestación subrogada, pero creía necesario “discutir mejor los controles” para su regulación y ha reconocido “los quebraderos” que está suponiendo el tema para “la gente que trabaja en ello”. Señor Errejón, esos “quebraderos de cabeza ” ¿A qué se deben? Porque, ¿”la gente que trabaja en ello” tiene en cuenta que las mujeres no pueden ser nunca objetos para que otras personas cumplan sus deseos?

Se tiende a argumentar sobre el alquiler de úteros en base al derecho a tener hijas/os. ¿Cómo es posible que se justifique comerciar con el cuerpo de las mujeres en base a dar derechos a otras personas? Nadie discute, por evidente, que las mujeres que alquilan sus vientres, son las que sufren pobreza y marginación. Pero, la solución para estas mujeres no es que un hombre o una mujer la contraten durante nueve meses. La solución pasa por tomar medidas para que las mujeres que viven en situación de vulnerabilidad dispongan de recursos, que no se vean abocadas a tener que contratar su cuerpo para sobrevivir.

Los derechos de estas mujeres se ven menoscabados desde el momento en que inician el proceso y  durante el periodo de gestación. Como bien sabemos, una vez iniciada la gestación la mujer no tiene capacidad de decisión, es la persona o pareja que alquila y paga la que toma las decisiones.

Hace unos días vi un capítulo de la serie “The good wife”, que trababa el tema desde un planteamiento jurídico. La pareja contratante llevaba a juicio a la mujer gestante, porque se negaba a abortar ya que el feto tenía problemas. La mujer gestante lo sentía como un hijo suyo y la pareja consideraba que, como tenía sus genes, era su hijo, por lo tanto la decisión era suya. La crudeza con la que se debatía sobre el contrato, sobre quién tenía más derechos legales, reflejaba con claridad que hablar de legalizar esta práctica no es otras cosa que comercializar el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres #NosomosVasijas, no somos recipientes que se alquilan para que otras/os tengan descendencia. No confundamos derechos con deseos.

Los partidos políticos no pueden decir que la igualdad de género es necesaria, que hay que eliminar la brecha salarial, que hay que fomentar la corresponsabilidad en los cuidados, etc., y al mismo tiempo pensar en legalizar una práctica, el alquiler de úteros, que al igual que la prostitución es explotación de las mujeres, es violencia machista. Un poco de coherencia es lo mínimo que podemos pedirles.

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El 24 de octubre las mujeres de Islandia hicieron huelga para protestar por la brecha salarial de género. Conmemoraban la huelga de 1975 en la que el 90% de las mujeres se tomaron un “día libre”,  se negaron a trabajar, cocinar y a realizar los trabajos de cuidados que se consideran “propios de las mujeres“.  En Reykjavik se concentraron más de 25.000 mujeres para debatir.

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Cuarenta y un años después la desigualdad salarial sigue siendo una realidad en un país que se considera el mejor para ser mujer, un país en el que la desigualdad es la más baja de Europa, según el informe del Foro Económico Mundial: Índice Global de la Brecha de Género”, que señala que si seguimos al ritmo actual, la igualdad entre mujeres y hombres tardará 170 años, es decir, que hasta el 2186 las mujeres seguirán discriminadas por el hecho de ser mujeres. España se sitúa en el puesto 25 del ranking.

Recordemos que se analizan cuatro áreas:

  • La participación y oportunidades en la actividad económica.
  • Los logros educativos.
  • La salud general.
  • El empoderamiento político

Si analizamos el informe: Bajan los salarios, crece la desigualdad: el impacto de las diferencias salariales en los hogares, realizado por Intermón Oxfam, “la crisis económica ha provocado una devaluación generalizada de los sueldos, que han disminuido una media de 6,1% entre 2008 y 2014”. Señala asimismo que “Esta diferencia salarial afecta especialmente a las mujeres trabajadoras, que ganan un 18,8% menos que los hombres. Esto significa que las mujeres trabajan 50 días más que los hombres para conseguir el mismo salario”.

¿Por qué no avanzamos? ¿Por qué las mujeres siguen cobrando menos que los hombres? ¿Por qué la crisis afecta más a las mujeres? Muy simple, porque a los hombres no les interesa, porque son ellos quienes dominan el poder económico y político y, en consecuencia, son ellos los que toman las decisiones que afectan a las mujeres.

Centrándonos en España son muchos aspectos en los que la desigualdad se hace patente. La más dramática es que casi a diario una mujer es asesinada sin que la sociedad se conmocione. Las mujeres siguen infrarepresentadas en el Parlamento y en el Senado. Como vemos en el gráfico, no hay paridad.

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                      Elaboración propia a partir de datos del Congreso y el Senado

Ayer, tres de octubre conocimos, por fin, los nombres de las personas que formarán el nuevo gobierno. Una vez más el gobierno no es paritario.

La igualdad de género no puede esperar 170 años. Para lograrlo no bastan buenas palabras, hay que tomar medidas, como dice el citado informe de Intermón Oxfam, si se quiere eliminar la brecha salarial de género, hay que actuar, penalizando a los centros de trabajo que incumplan el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y a los que establezcan salarios diferentes para categorías laborales idénticas.

Hay que considerar muchas más cuestiones que la brecha salarial, es necesario un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y obligaciones. Una sociedad en la que una mujer no tenga miedo a salir de noche, una sociedad en la que niñas y niños puedan desarrollar todas sus capacidades, sin que los condicionantes de género les influyan. Una sociedad en la que los hombres no consideren que el mercado de trabajo es suyo, que las mujeres son secundarias, que pueden ser utilizadas como moneda de cambio en función de las necesidades del mercado.

Una sociedad, en definitiva, en la que si un hombre declara, como ha hecho el presidente de la CEOE,  Juan Rosell, que “la incorporación de las mujeres al mercado laboral es un problema”, no sólo debe ser cesado de su cargo, sino que la sociedad en su conjunto debe desautorizarle.

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8 de marzo Día Internacional de las Mujeres

Un año más llega el 8 de marzo y hay que hacer balance, hay que preguntarse si por fin el Día Internacional de las Mujeres es un día para celebrar o si por el contrario, tenemos que seguir reivindicando que las mujeres debemos tener los mismos derechos que los hombres. Como este año tenemos tan cerca el debate de investidura, vamos a analizar si hemos avanzado en representación política.

La actual legislatura cuenta con un 39,4% de mujeres, la cifra más alta desde las elecciones de 1979. Aunque no se llega a la igualdad el avance es importante y hay que celebrarlo. Por otro lado, de las 17 Comisiones Permanentes Legislativas del Congreso de los Diputados, sólo una está presidida por una mujer y es fácil adivinar cuál es: la Comisión de Igualdad. ¿Por qué no puede presidir una mujer la de Economía y Competitividad, por poner un ejemplo? ¿No hay mujeres en el Parlamento suficientemente formadas para ello? ¿O puede ser que los partidos políticos se limitan a cumplir la legislación, paridad en las listas, pero luego siguen con los “pactos entre pares”, que decía Celia Amorós?. Primer dato negativo.

En el debate de investidura, de los 17 ponentes sólo tres fueron mujeres. Claro, los cabeza de lista de las formaciones políticas eran hombres en su mayoría y eran hombres los que se presentaban a la presidencia del gobierno. Las mujeres, segundonas en las listas para el 20-D, decía un titular de prensa. Con estos antecedentes no podíamos esperar mucho. Tanto hombre en la tribuna no auguraba nada bueno, como hemos podido constatar, en algunos momentos parecía que estaban midiendo sus fuerzas como machos alfa, más que presentando propuestas. No es bueno generalizar y por ello hay que destacar que ha habido honrosas excepciones, pero ello no es óbice para cuestionar gestos y actitudes que ponen en evidencia que el poder masculino sigue dominando la política.

Juntas podemosEstos días se organizan actos para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres, visto de forma aislada parecería que la igualdad de derechos de las mujeres es una prioridad política en nuestro país, pero ha sido suficiente ahondar un poco para volver de nuevo a cuestionar si no es más que una pantalla, una pantomima que pocas consecuencias positivas acarrea.

Veamos otros aspectos de calado. La violencia machista es una cruel realidad que cada día nos vemos obligadas a denunciar y sin embargo, las propuestas para erradicarla y prevenirla son, en algunos casos, equívocas y en otros claramente suponen un retroceso. La maternidad discrimina y una de las causas es que las mujeres se apartan del mercado laboral al menos 16 semanas, lo que supone que son vistas como “menos disponibles” para el empleo. Los partidos políticos han declarado, en muchas ocasiones, la necesidad de que los permisos de maternidad y paternidad sean iguales intransferibles y pagados al 100%, como lleva años reivindicando la Plataforma PPiiNA, para eliminar los roles de género que tanto perjudican a las mujeres. Sin embargo, encontramos propuestas, que bajo la apariencia de avanzar, proponen medidas que consolidan la discriminación de género, al perpetuar el papel cuidador de las mujeres, como ha denunciado la PPiiNA.

Podemos seguir hablando de la brecha salarial de género que sigue aumentando; de la tasa de paro de las mujeres que es muy superior a la de los hombres, 19,49% los hombres, frente al 22,52% de las mujeres, es decir, menos empleo y peor remunerado; de la Ley de Dependencia que tanto afecta a las mujeres, porque no lo olvidemos, “cuidar tiene nombre de mujer. Y qué nos encontramos, que no hay verdaderas medidas para paliar las desigualdades y discriminaciones que sufrimos las mujeres.

Por eso debemos concluir que NO, que el 8 de marzo no es día de celebraciones, que el patriarcado sigue imperando y que un año más es un día para reivindicar igualdad de derechos.

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Brecha salarial géneroEn estos días se publican estadísticas, informes, etc., para ver si la Brecha Salarial de Género ha disminuido. Podemos citar cualquiera de ellas pues todas llegan a la misma conclusión: la brecha de género no sólo no baja, sino que cada día la desigualdad se acentúa.

Los datos que se barajan sitúan la desigualdad salarial en España en torno al 24% si la referencia es la Encuesta Anual de Estructura Salarial, o en el 19% si tomamos como referencia Eurostat. En este caso lo que se analiza es el salario/hora; pero en España se toma como referencia el salario bruto anual, por eso la diferencia salarial es más alta, pues a la diferencia salario/hora hay que sumar otros factores que producen discriminación, como son el tipo de empleo al que tienen acceso las mujeres o el trabajo a tiempo parcial, que como bien sabemos, son las mujeres las que en mayor medida se ven obligadas a desempeñar. Sea como sea, lo preocupante es que las mujeres cobran menos que los hombres y eso supone que en el futuro su nivel de viva será también peor.

Si a estos datos añadimos que la tasa de paro de las mujeres es superior a la de los hombres, 22,52% y 19,49%, respectivamente; que la tasa de actividad es también menor en las mujeres, 53,79%, frente al 65,37% de los hombres, tenemos un panorama nada halagüeño y que tiene alarmantes consecuencias, no sólo para las mujeres sino para sus criaturas. Debemos recordar que son muchas las mujeres que forman hogares monomarentales y según el informe de Save the Children: La tasa de pobreza en los niños que viven en hogares formados por madres solas es de un 54%, 12,5 puntos más que el conjunto de la población infantil y el doble que el total de la población“.

Por qué no avanzamos

Es decepcionante escribir cada año en esta fecha y constatar que la desigualdad de género continúa, que las mujeres se ven abocadas a aceptar empleos de peor calidad, a reducir su jornada laboral o bien a apartarse temporalmente del mercado laboral para cuidar de su familia. La maternidad, tan ensalzada socialmente, las penaliza y las deja en situación de indefensión.

La sociedad patriarcal instituyó la división sexual del trabajo, confinando a las mujeres al espacio privado (léase doméstico) y dejando el espacio público para los hombres. Es mucho lo que se ha avanzado, pero la dicotomía público/privado sigue persistiendo en algunos aspectos, como es el de cuidar“.

Cuando estos días leemos la prensa, parecería que la sociedad está concienciada, que todas y todos estamos de acuerdo en que la igualdad salarial no está justificada, pero si esto está tan claro, ¿por qué se permite que las empresas no valoren el talento femenino? ¿Por qué las mujeres tienen que seguir demostrando su valía en mayor medida que los hombres para acceder a puestos de responsabilidad? ¿Por qué las mujeres están siempre en segunda fila en los partidos políticos?

Actualmente vemos cómo los líderes de los principales partidos (que siempre son hombres) se reúnen para formar gobierno, ¿dónde están las mujeres de esos partidos? ¿No hay ninguna con capacidad para estar en los primeros puestos y ser parte activa en la toma de decisiones que va a afectar a mujeres y a hombres?

Son muchas las facetas de la vida social y política que tienen que cambiar para que la igualdad salarial se logre. No vale hacer declaraciones de principios y pronunciarse a favor de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, hay que demostrarlo en el día a día, en las actuaciones cotidianas. Sólo cuando esto sea así la igualdad salarial dejara de ser una utopía.

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