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Archive for the ‘Conciliación’ Category

Es un placer publicar, una vez más, un artículo de Alia Chahin. Su manera de escribir me gusta, sus reflexiones me hacen pensar y el espectáculo del que habla fantástico. No dejéis de leerla, no os defraudará, seguro.

El poeta es un fingidor, finge tan completamente que

hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente.

 Fernando Pessoa

En el último post que escribí en este blog, reflexionaba sobre cómo la sociedad parece que pida a las mujeres que se borren. Hace ya dos años de ese post y podríamos decir que estamos casi en el mismo punto. En el mismo punto porque los grandes cambios sociales toman tiempo, pero requieren de muchos cambios pequeñitos. Las grandes transformaciones no se hacen con grandes hazañas, que desde luego ayudan, sino con miles y miles de detalles (in)significantes.

Y hoy quiero precisamente hablar de eso, de lo pequeño, de lo invisible, de lo que a priori parece insignificante. Os quiero hablar de la hermosura femenina. Y pensaréis: “¿Pequeño, insignificante, invisible?” Pues yo creo que sí; porque fuera de la industria de la venta de la mujer como objeto sexual o de deseo, que desde luego nada de invisible tiene, la hermosura femenina es la gran olvidada.

¿Qué es la hermosura femenina? ¿Y qué tiene eso que ver con la conciliación? ¿Y con el alma?

Empecemos por lo primero, la razón de ser de este post.

Más allá de lo subjetivo sobre lo bello y lo feo, la hermosura femenina radica en muchos aspectos de su actitud, no sólo de su apariencia, tan distinta a lo largo de la historia, y sobre todo radica en su rebeldía en un mundo de hombres y su duro entrenamiento a la conquista de ser ellas mismas.

Este texto lo leí hace unos días, forma parte de la crítica que publica Horacio Otheguy Riveira sobre el espectáculo “Les Follies, Paris-Berlin-New York” de Cristiane Azem que se representa en el Teatro Alfil de Madrid, en el que bailo.

LesFollies_CristianeAz

LesFollies_CristianeAz. Foto Emilio Tenerio

Al leer estas líneas algo resonó muy dentro de mí, un gran eco: “¡Se ha dado cuenta! Se ha dado cuenta de mi rebeldía, de mis ganas de ser yo misma…”. Se me cayeron unas lágrimas sin darme cuenta. Iba en el metro, rodeada de gente. No me lo esperaba. No pude evitarlo.

¿Cómo lo hizo? ¿Cómo vio todo eso como espectador?

Y es que a priori “Les Follies” parece un espectáculo de danza en el que mostramos un recorrido por la danza burlesque del siglo XX, uno más de entre toda la oferta cultura de Madrid. Pero creo que esa no es la experiencia de muchas de las personas que vienen a vernos. Y Horacio lo ha descubierto.

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LesFollies_CristianeAz. Diego Coneso Photo

Cristiane Azem no sólo propone baile y teatro; hay un trabajo de muchas horas de clase en la que ella nos enseña a bailar los distintos ritmos y estilos de danza burlesque y nos habla de la apariencia de las mujeres que debemos interpretar (su vestuario, su maquillaje, su expresión, su mirada, su gesto), pero a lo que más tiempo le dedica es a la ACTITUD – es su obsesión. Y eso, deja huella.

Deja huella porque cuando vives en una sociedad o en un entorno que desde pequeña te dice que tienes que ser una mujer bella y perfecta (te dice lo que es bello y lo que no, por supuesto), y te ofrece todo tipo de productos y prendas para cumplir con esa misión, es fácil olvidarse de tu hermosura. Y mientras creces, vas intentado adaptarte a esa apariencia que te hace bella y perfecta, la que todas queremos ser. Pero en muy pocas ocasiones esa apariencia se corresponde con tu hermosura. Y un día, de pronto, esa hermosura que todas tenemos se va haciendo pequeñita, se vuelve indefensa, no sabes dónde está ni cómo sacarla. Y empiezan los conflictos internos, los complejos, las dietas, las cremas, los maquillajes, el bisturí, los traumas, la falta de autoestima, etc. Tu alma se siente herida porque te has alejado de ella o porque hay tantas capas entre ella y tú que no os entendéis, no os reconfortáis.

Pero entonces, ¿cómo vio Horacio tanta hermosura? Os contaré el secreto…

A ese escenario se suben 24 mujeres hermosas: madres, hijas, abuelas, hermanas, novias, doctoras, enfermeras, pintoras, periodistas, secretarias, escritoras, profesoras, empresarias, osteópatas, entrenadoras, floristas, filósofas, filólogas, historiadoras, anestesistas, costureras, diseñadoras, politólogas, consultoras…

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LesFollies_CristianeAz. Diego Coneso PHoto

No importa quienes sean, a qué se dediquen, qué edad tengan (la más joven tiene 30 años y la más mayor 64), cuál sea su procedencia o su historia de vida porque Cristiane tiene una capacidad o sensibilidad para captar lo bello y  hermoso de cada una. Es como si tuviera un escáner que le permitiera hacer una fotografía de tu alma.

La escuela a la que vamos todas las semanas puede que parezca una simple escuela de danza, pero allí se hace algo más que bailar. Más allá de las coreografías y de los pasos, Cristiane nos propone cursos en los que nos descubre la historia y el contexto socio-cultural de los personajes que vamos a interpretar y en los que nos hace experimentar y fantasear sobre cómo podían ser sus vidas a través de las nuestras. Por un instante somos Jane Avril, Josephine Baker, Marlene Dietrich, Carmen Miranda, Marilyn Monroe, Betty Page, Madonna…

LesFollies_CristianeAz

LesFollies_CristianeAz. Emilio Tenorio

¿Y qué sucede cuando entrenas la actitud de históricas mujeres hermosas? Pues que poco a poco te vas re-encontrando con la tuya (o las tuyas). Al principio no la quieres ver, no la reconoces, no sabes quién es –es el peor momento. Un día, la miras de reojo y empieza a caerte bien y aunque sigues dudando la dejas salir. Al principio finges, es parte del juego. Con el tiempo, ya no sabes si finges o comienzas a sentirlo de verdad; te sorprendes a ti misma, comienzas a hacerle caso (¡uff!); sabes que has iniciado el camino hacia la conciliación del alma cuando sientes que vas perdiendo o quitándote esas capas incómodas que te has ido poniendo. Es casi como una metamorfosis…

Los viernes de diciembre tenéis la oportunidad de vivir en vivo y en directo el resultado de ese trabajo. En “Les Follies” podréis descubrir las 24 históricas mujeres hermosas que se suben a escena conmigo:

Rocio, Nerea, Mónica, Myriam, Maika, Lorena, Mar, Isabel C., Carmen, Noemí, Nadia, Isabel F., Elena, Cristina, Julia, Esther G., Selene, Vicky, Isabel R., Marta, Belén, Esther V., Amelia y Cristiane.

Un placer, un honor y un aprendizaje.

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conciliar vida laboral y familiarSomos muchas las personas y organizaciones que estamos demandando desde hace tiempo medidas concretas para eliminar las múltiples discriminaciones que sufre las mujeres, en especial cuando son madres. En este comienzo de año, la conciliación está siendo tema de debate de manera masiva, tanto en la prensa como en las redes sociales. De pronto, parece que es un tema nuevo, que hay que posicionarse sobre determinadas actuaciones como si fuera una cuestión sobre la que no se ha hablado, como si no hubiéramos manifestado muchas veces nuestra postura al respecto.

La masiva incorporación de las mujeres al empleo, que se produjo en las últimas décadas del siglo XX, agravó una realidad que muchas familias, mejor dicho, muchas mujeres vivían: la necesidad de compatibilizar la vida laboral y personal, por ello muchas personas y organizaciones llevamos mucho tiempo reivindicando medidas para lograrlo. La idea de que son necesarias medidas de conciliación es general, pero no existe acuerdo en qué tipo de medidas hay que poner en marcha para conseguir dichos fines y los objetivos que se pretenden conseguir.

Los cambios que se han producido en las últimas décadas son tan importantes en lo relativo al empleo de las mujeres que, indudablemente, nadie considera ya que puedan volver a su papel tradicional de ser casi en exclusiva madres, esposas o hijas. No obstante, para algunos colectivos es importante que las mujeres tengan una carrera profesional, pero sin desprenderse totalmente del papel que la sociedad patriarcal les ha impuesto tradicionalmente. Piensan que las mujeres están más preparadas para cuidar, en especial de hijas e hijos, y por tanto consideran natural que sean ellas quienes se ocupen de su cuidado los primeros años, aunque para ello tengan que dejar un tiempo el trabajo remunerado, ya sea reduciendo la jornada o dejando temporalmente el empleo.

Otras personas y grupos buscamos, por el contrario, cambios que de una vez por todas eliminen los mandatos de género que tanto condicionan la vida de las personas, en especial de las mujeres. Quienes pensamos que la biología no es determinante para cuidar de hijas, hijos y personas dependientes, que los condicionantes de género son construcciones sociales que el patriarcado ha impuesto a las mujeres para someterlas y limitarlas, consideramos que mujeres y hombres deben corresponsabilizarse de los trabajos de cuidado y tener las mismas oportunidades en lo que al trabajo remunerado se refiere. La corresponsabilidad en los cuidados es el mejor camino para lograrlo.

El trabajo remunerado está organizado de tal manera que resulta complicado, a veces imposible, desarrollar una carrera profesional y atender de forma adecuada a la familia. Los largos horarios, las jornadas partidas, etc., complican esta terea. Pero, ¿por qué este problema lo tienen sólo las mujeres? ¿Por qué los hombres siguen sin “enterarse” de esta realidad? La respuesta a estas preguntas es diferente en función de la idea que se tenga de la maternidad/paternidad y del rol social de las personas en función de su género.

Las personas que, como hemos señalado, piensan que la biología es determinante, abogan por unas medidas de conciliación que facilite a las mujeres compatibilizar la maternidad con el empleo, por lo que exigen, entre otras medidas, permisos de maternidad más largos. Quienes consideramos que hay que eliminar los condicionantes de género, vemos urgente que los permisos de paternidad sean iguales a los de maternidad, para así eliminar los roles que tanto condicionan y avanzar hacia una sociedad justa y más igualitaria. Son dos planteamientos diferentes pero no por ello debemos dejar de buscar puntos de acuerdo y trabajar reforzando los puntos que seguro nos unen: que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades y que las mujeres no sean discriminas al ser madres.

Hablar de conciliación es necesario pero no es suficiente, porque es imprescindible y urgente que los hombres se corresponsabilicen de los cuidados, ya que conciliar ha sido y sigue siendo “cosa de mujeres”. Mientras esto no suceda las mujeres serán vistas como “menos disponibles” para el empleo. Hemos argumentado en muchas ocasiones que la maternidad es un hándicap para la carrera profesional de las mujeres, que la maternidad discrimina y que nada mejor que aumentar los permisos de paternidad para que los padres, desde que nace una criatura, se comprometan en las tareas de cuidado.

Comenzamos una nueva legislatura, durante la campaña electoral se han hecho muchas promesas en los temas que aquí planteamos, ahora debemos exigir que se cumpla lo que se ha prometido.

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El último informe de la OCDE no deja lugar a dudas: en las llamadas sociedades desarrolladas las mujeres entre 25 y 34 años tienen más formación que los hombres, pero son ellos los que tienen empleo. Es lo que sucede en 34 de los 38 países estudiados, que las jóvenes tienen menores tasas de empleo y mayores tasas de paro, a pesar de estar más formadas que los hombres.

 Comparativa entre el nivel de empleo y de formación de hombres y mujeres por países / OCDE

Comparativa entre el nivel de empleo y de formación de hombres y mujeres por países / OCDE

Llama la atención que cuando se publica un informe de algún organismo internacional, se comente durante un tiempo, generalmente poco, y después se olvide, y que ninguna administración o institución tome cartas en el asunto para poner en marcha las medidas necesarias para eliminar esta discriminación. Parece que leer este u otros informes sobre la discriminación laboral de las mujeres no tienen más función que presentar unos hechos, que no sirven para nada más, cuando debería ser motivo de análisis y de puesta en marcha de medidas para paliar las desigualdades de género.

Causas de esta desigualdad

El informe de la OCDE apunta como la causa los roles de género, que adjudican a las mujeres el trabajo de cuidar. Señala, asimismo, que en los países en los que el número de guarderías es menor es en los que las diferencias en el empleo, o lo que es lo mismo, la discriminación de género es mayor.

El estudio de AEGON detecta que las mujeres ven mermadas sus posibilidades laborales por la necesidad de conciliar su vida laboral con la familiar y personal, es decir, lo que ya hemos dicho antes, son ellas las que se encargan del cuidado de la familia y en especial del cuidado y la crianza de hijas e hijos.

Para compatibilizar las diferentes facetas de su vida, las mujeres en muchos casos se ven obligadas a reducir su jornada laboral, lo que redunda negativamente en su permanencia, promoción en el empleo y en el salario.

¿Qué consecuencias tiene esto para las mujeres?

La discriminación laboral que sufren las mujeres, tanto en el acceso, como en la permanecía o la promoción en el mercado laboral, influye en que su nivel económico sea menor, tanto en el presente como en el futuro. Un estudio de AEGON señala que las mujeres tienen pocas posibilidades de planificar su jubilación. Sólo el 15% de las mujeres españolas considera que los ingresos de su pareja no serán importantes en su jubilación.

Más allá de las consecuencias económicas, los roles de género, causa de la discriminación, impiden a las mujeres desarrollar otras facetas de su vida y condicionan su autonomía. Las tareas de cuidado de personas dependientes también tienen un alto coste emocional para las  mujeres que pocas veces se tiene en cuenta.

Busquemos soluciones

En muchas ocasiones hemos señalado que la maternidad tiene consecuencias negativas para las mujeres y que el hecho de que al nacer o adoptar una criatura, la madre tenga 16 semanas de permiso y el padre tenga 15 días, no es sólo una discriminación legal, sino que favorece que los roles de género sigan primando en la sociedad. Mientras sean las madres las que cuiden, casi en exclusiva, niñas y niños crecerán pensando que es la mujer quien debe realizar esa tarea, que no es cosa de los hombres.

La Plataforma por Permisos Iguales e Intransferible y pagados al 100%, PPiiNA, reivindica un cambio legislativo para cambiar esta situación, que serviría para eliminar los roles y estereotipos de género, para permitir que los padres cuiden y que favorecería la eliminación de la discriminación de género en el mercado laboral.

Cada vez son más los países que apuestan por la ampliación del permiso de paternidad y lo han aumentado en estos momentos de crisis. Incluso el presidente Obama pedía hace pocos días a las agencias federales que den dos semanas de vacaciones pagadas a madres y padres cuando tengan o adopten una criatura.

PPiiNALa PPiiNA tiene elaborado un dosier sobre las ventajas de igualar los permisos de maternidad y paternidad, en el que se pone de manifiesto que toda la sociedad saldría beneficiada si se aplicara dicha medida.

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Llevamos mucho tiempo esperando el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades (PEIO), que finalmente se aprobó el día 7 de marzo de 2014, víspera de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres. Buen día para dar impulso a la igualdad. Lo malo es que al analizarlo llega la decepción.

Resumen del PEIO

Nada que objetar al diagnóstico de la situación que hace:

También parecen apropiados los ejes de actuación:

  1. Empleo y lucha contra la discriminación salarial, 650 millones de euros.
  2. Conciliación y corresponsabilidad, 1.529 millones de euros.
  3. Lucha contra la violencia de género, 900 millones de euros.

Medidas que plantea el PEIO

Al analizar el PEIO vemos que las medidas que se proponen son genéricas y no aportan nada nuevo para combatir las desigualdades que se admiten que existen. Si analizamos, por ejemplo,  el eje 3: conciliación y corresponsabilidad, vemos que apunta como prioritario el apoyo a la familia y a la maternidad.

 ¿Qué tipo de familia se va a apoyar? Dado el rechazo que miembros del gobierno muestran hacia el matrimonio igualitario, ¿hemos de suponer que apoyará sólo a la familia tradicional? Es importante que se aclare este punto. La igualdad de oportunidades que promueve este PEIO no puede obviar la realidad actual, donde la familia es muy diferente.

Lo mismo sucede con la maternidad. El objetivo de este eje es la conciliación y la corresponsabilidad y, como hemos señalado, se parte del hecho de que la  maternidad afecta a la entrada y permanencia de las mujeres en el mercado laboral, y su dedicación al hogar y la familia es aún mucho mayor que la de los hombres. En este contexto, ¿qué significado tiene y cómo se concreta este apoyo a la maternidad?

El año pasado la Comisión de Igualdad del Congreso aprobó por unanimidad una Proposición no de Ley en la que se instaba al gobierno a Avanzar hacia la equiparación de los permisos de nacimiento, adopción y acogimiento entre ambos progenitores de forma que ambos cuenten con el mismo período personal e intransferible, eliminando las disfunciones existentes en la legislación actual al respecto y, singularmente, evitando la subrogación de derechos que han de ser individuales”.

¿Por qué entonces no se plantean medidas que favorezcan la igualdad real? ¿Por qué sólo se habla de conciliación cuando sabemos que las medidas para conciliar están siendo una trampa para las mujeres? La equiparación de los permisos también se consideró fundamental para avanzar en la corresponsabilidad en el tema del cuidado, así lo señala  el informe de la Subcomisión de Igualdad, pero ya en ese informe se vio claro que lo dejaban para cuando “las condiciones económicas lo permitieran”. Es decir, se admite la desigualdad en la legislación, se señala como eliminaras, pero no se legisla, es decir, buenas palabras pero nada más.

Conclusión

Es de temer que este PEIO no ayude a avanzar en igualdad, más bien que sirva para todo lo contrario: para desmotivar a las mujeres a estar empleadas con plenos derechos, es decir, trabajo a jornada completa con los mismos derechos que los hombres. Hablar de corresponsabilidad es hablar de cuidados compartidos, de derechos individuales. Incluir el término corresponsabilidad no garantiza que las medidas que se proponen vayan en ese camino, parece que se limita a usar este término porque es políticamente correcto.

 

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La crisis está siendo la justificación perfecta para dar carpetazo a los avances sociales logrados con mucho esfuerzo. Parece el momento más adecuado para frenar las políticas de igualdad. Los progresos que en las últimas décadas se han conseguido están amenazados. Ya hemos visto que la Reforma Laboral significaba un retroceso para la igualdad y cómo los recortes empujan a las mujeres a volver al hogar, al cuidado de la familia.

Alemania

Hace unos días leía un artículo sobre la aprobación en Alemania de un Proyecto de ley según el cualLas familias alemanas que cuiden a sus hijos en casa sin recurrir a guarderías u otros servicios públicos obtendrán un subsidio estatal a partir de 2013. El año que viene será de 100 euros mensuales por cada hijo de entre 13 y 24 meses”. La consecuencia de esta medida es bien obvia: quedarse en casa para cuidar de hijas e hijos implica dejar el trabajo remunerado

Teniendo en cuenta que en Alemania El 63% de los trabajadores con contratos precarios, los llamados minijobs con sueldos de 400 euros mensuales, son mujeres y en cambio, sólo el 6% de los hombres tiene este tipo de contrato”¿Quién se supone que va a cuidar a niñas/os? Es preocupante que en momentos de crisis siempre se tomen medidas que implican un retroceso para los derechos de las mujeres.

El debate sobre el cuidado de personas dependientes en sentido amplio siempre nos lleva al mismo punto ¿Por qué las políticas que se implantan no contemplan la corresponsabilidad?  Incluso el presidente de la patronal en Alemania, Dieter Hundt, critica las medidas adoptadas, dicelos nuevos subsidios entorpecen los esfuerzos para que trabajen más mujeres”. Hundt, que ha apoyado en diversas ocasiones al Gobierno de Ángela Merkel, le afea que no se avance en “armonizar la vida laboral con la profesional”.

También la  Fundación Hans Böckler señala  que “la diferencia entre los porcentajes de hombres y mujeres que trabajan se dispara entre los 28 y los 37 años de edad”. Como bien sabemos, las mujeres en edad fértil encuentran dificultades para acceder o permanecer en el mercado laboral.

Otra cuestión que plantea el artículo son las políticas fiscales alemanas que contribuyen a alejar a las mujeres del trabajo remunerado. En hogares con dos ingresos, una de las modalidades de declaración de renta conjunta permite ahorrar impuestos al cónyuge que más gana. Cuando se usa este modelo y los ingresos del otro son mucho menores, el IRPF los merma de tal modo que casi deja de merecer la pena que vaya a trabajar. Las que menos ganan suelen ser las mujeres”.

España

Es la misma situación que tenemos en España, la declaración conjunta potencia que las mujeres con pocos ingresos se alejen del mercado laboral. Esta situación ha sido denunciada en muchas ocasiones por María Pazos Morán, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales, quien aboga por eliminar la declaración conjunta para avanzar en la igualdad real. Señala la necesidad de la individualización del IRPF “La tributación conjunta introduce importantes distorsiones en el mercado de trabajo porque, cuando una mujer casada se incorpora a un empleo, hace que su salario se acumule a la renta del marido y, por tanto, se grave al tipo marginal de este. Consiguientemente, los tipos impositivos efectivos de las mujeres casadas son altísimos, aumentando enormemente el coste de oportunidad de trabajar fuera del hogar”.

Italia

Emma Bonino, vicepresidenta del Senado italiano, y excomisaria europea entre 1994 y 1999, criticaba hace unos meses el “obsoleto” Estado de Bienestar de Italia, cuya base “es la mujer que deja de trabajar”.  Bonino señala que “no hay una red social para los ancianos”, a pesar del “envejecimiento” de la sociedad y que “sólo el 8% de los niños tiene acceso a las guarderías”, de forma que su cuidado “queda en mano de las mujeres”.

Ante estas medidas la pregunta es ¿Alguien piensa que las mujeres van a volver al rol de cuidadoras? Sabemos que las jóvenes están sobradamente formadas, que han logrado romper importantes barreras ¿Van a abandonar el mercado laboral por una pequeña retribución por cuidar a sus hijas/os?

Existe un peligro real en lo que se refiere a paralizar las políticas públicas que favorezcan la igualdad de oportunidades, pero debemos confiar en que las mujeres jóvenes no caigan en la trampa que el sistema les tiende para perpetuar los roles de género que tanto han condicionado la vida de las mujeres.

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El Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Juan Manuel Moreno, presentó hace unos días el  Programa de Igualdad de Género y Conciliación, señalando que el modelo a seguir es Noruega que además va a financiar a España con diez millones de euros para la igualdad de oportunidades en el empleo y la conciliación de la vida laboral, la familiar y la personal.

Los proyectos que se desarrollen servirán para mejorar la situación laboral en este país donde, en la actualidad, la sociedad no ofrece a las mujeres una verdadera igualdad de oportunidades”, reconoció Moreno. Estamos de acuerdo con él, en nuestro país aun queda largo camino por recorrer para que las mujeres desarrollen su carrera profesional en igualdad. También pensamos que facilitar la conciliación es un buen camino para lograrlo.

Llama, pues, la atención que el día 27/03/2012 el Estado de Servicios Sociales e Igualdad  haga estas afirmaciones y a los pocos días el Gobierno suprima el plan de creación de guarderías, al reducir el presupuesto en educación. El programa Educa3 que consistía principalmente  en la construcción de centros de Educación Infantil ha sido dado  “básicamente por finalizado” por Montserrat Gomendio. Los motivos que ha dado el Gobierno para suprimir esta partida es que estas escuelas tienen un “componente educativo menor de tipo asistencial”.

El programa Educa3 señala que “la Educación Infantil de calidad en la etapa 0-3 años da respuesta a la necesidad que tienen las familias de conciliar la vida familiar, personal y laboral. En este sentido, la educación infantil es un factor básico de equidad clave para compensar desigualdades de partida y contribuye a mejorar el posterior éxito escolar”.

Pensamos que la función de las Escuelas Infantiles es mucho más que asistencial y que no dar la suficiente cobertura en este tramo de edad, será problemático para muchas familias. Por un lado muchas mujeres tendrán difícil conciliar su vida laboral y familiar, no digamos ya la personal, dada la realidad actual, son ellas quienes se ocupan del cuidado en los primeros años de niñas y niños. Por otro lado, la protección a las/los  bebés debe garantizarse y debemos pensar que las redes familiares, que han servido de apoyo para el cuidado y para la conciliación, no  siempre son la mejor solución y no siempre están disponibles.

Por todo ello nos preguntamos ¿qué tipo de conciliación busca el gobierno? No debemos olvidar que en muchos casos las mediadas de conciliación no han sido precisamente un avance para las mujeres. Es cierto que les permite ocuparse de sus hijas/os o cuidar de otros familiares, pero ¿a costa de qué? de su esfuerzo personal y de limitaciones en su carrera profesional. Ser madre es el punto de inflexión de la carrera profesional de las mujeres.

Las medidas de conciliación que se implanten deben:

  • Garantizar el derecho al trabajo remunerado en igualdad de condiciones.
  • La atención a la infancia y a las personas dependientes.
  • El derecho de madres y padres a atender a sus hijas/os desde el momento del nacimiento.

Para garantizar estos derechos hay que hacer un análisis de algunas de las medidas que habitualmente se aplican y que son las mujeres quienes, de forma mayoritaria,  las cogen:

  • Reducción de jornada.
  • Excedencias.
  • Flexibilidad horaria.

Estas medidas pueden facilitar la conciliación sí, pero son a menudo una trampa para las mujeres, que ven limitada su carrera profesional, su salario, durante su vida laboral y en la jubilación. Así pues, la igualdad de oportunidades que debe tenerse en cuenta en los programas que se pongan en marcha y que declaraba el Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, no se cumplirán.

Desde aquí defendemos, de acuerdo con María Pazos Morán, que “Todas las personas deben contar con la posibilidad de cuidar a sus criaturas conservando su puesto de trabajo y su salario completo”. Implantar medidas de conciliación sí, pero teniendo en cuenta que favorezcan la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y que garanticen la atención de menores y dependientes, teniendo en cuenta las diferentes   necesidades y opciones de cada persona o familia.

¿Le proponemos a Juan Manuel Moreno, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, las medidas de conciliación que cumplan con estos objetivos?

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Según el III Informe sobre la Situación de las Mujeres en la realidad sociolaboral española del CES se han producido cambios significativos en los últimos veinte años en lo que a la familia se refiere, vemos cuales han sido:

  • Ha aumentado el número de familias con dos perceptoras/es de ingresoscon más o menos la misma dedicación en el empleo y el reparto de responsabilidades domésticas:
    • En 1990 eran el 45%
    • En 2010 el 72%
  • Ha disminuido el número de familias en las que una persona tiene una dedicación menor al empleo y mayor a la familia.
    • En 1990 eran el 23%
    • En 2010 el 15 %
  • Ha disminuido el número de familias en las que una persona trabaja fuera de casa y la otra se ocupa del hogar.
    • En 1990 eran el 27%
    • En 2010 el 11%

Estos datos tienen importantes consecuencias y ponen de manifiesto que la sociedad española está cambiando sus pautas de comportamiento en lo relativo a la familia tradicional, en la que la división sexual del trabajo era la norma.

Otros datos a destacar: en todos los tramos de edad, salvo en el de más de 65 años (ver el gráfico), son mayoría las personas que consideran que debe ser la/el miembro de la familia que menos gane quien deje el trabajo remunerado para ocuparse de la familia.  También vemos que son muy pocas las personas que piensan que debe ser el hombre.

Fuente: III Informe sobre la Situación de las Mujeres en la realidad sociolaboral española.

Esto demuestra que el rol tradicional de las mujeres como cuidadoras está muy presente en nuestra sociedad con todas las implicaciones que conlleva. La corresponsabilidad sigue siendo una asignatura pendiente. Dice el Informe:

“Las mujeres contribuyen en mayor medida al sostén económico de los hogares, pero los hombres no terminan de asumir su responsabilidad en el ámbito privado, lo que supone una carga de responsabilidades superior en muchas mujeres y una evidente desigualdad de género en términos de calidad de vida”.

La conciliación de la vida laboral, familiar y personal es otro tema que tiene gran importancia, pues  “En el ámbito de la Unión Europea la conciliación se ha situado como un elemento primordial para conseguir objetivos políticos clave, entre los que destaca la igualdad de género, pero también, y en especial, los objetivos de empleo y la renovación demográfica”.

Pero las políticas de conciliación no están dando los resultados que se esperaban, pues siguen siendo las mujeres las que se acogen a las políticas de conciliación. Son ellas las que reducen la jornada laboral, cogen las excedencias o abandonan por un tiempo el mercado laboral. El gráfico siguiente refleja el número de mujeres y hombres que se cogen excedencias para el cuidado de la familia.

Fuente: III Informe sobre la Situación de las Mujeres en la realidad sociolaboral española.

El gráfico no deja lugar a dudas. Además hay que tener en cuenta que cuando los hombres disfrutan una excedencia es por tiempo mucho más corto que cuando lo hacen las mujeres. Sabemos las consecuencias que tiene la retirada del mercado laboral por un largo periodo de tiempo.

La cuestión que debemos plantearnos es ¿cómo cambiar esta situación? el mismo Informe lo dice:

“Para modificar esta pauta sería necesario que se produjeran profundos cambios orientados a la superación de la distribución tradicional del papel de hombres y mujeres en la familia, el trabajo y en la sociedad. Este objetivo está reconocido por las autoridades europeas cuya respuesta se ha concretado en políticas de fomento de los permisos parentales individuales e intransferibles, si bien aún el tiempo otorgado a los padres en este caso es aún reducido”.

Por su parte María Pazos señala que “Los derechos para el cuidado deben extenderse a todas las personas trabajadoras; y para ello esos derechos tienen que cambiar… Por consiguiente, la única solución es ofrecer a todas las personas, hombres y mujeres, la posibilidad de cuidar a sus criaturas conservando su puesto de trabajo y su salario completo. Eso es posible con permisos de paternidad y maternidad iguales, intransferibles y pagados al 100%; reducción y racionalización de los horarios a tiempo completo; y universalización del derecho a plaza en la educación infantil pública desde la finalización de los permisos”.

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